Shein y Temu: la cara oculta de la moda "buena, bonita y barata"

Denuncias sobre explotación laboral y un masivo impacto ambiental cuestionan el modelo de negocio de los gigantes del e-commerce.

Mientras plataformas como Shein y Temu ganan popularidad por sus bajos precios, crece la polémica sobre las prácticas detrás de su éxito. Un modelo de negocio que ha sido calificado como "brutal" no solo para sus trabajadores, sino también para el medio ambiente.

Jornadas de hasta 75 horas y pagos por producción

Un informe de la BBC expuso las duras condiciones laborales en los talleres de Shein y Temu en China. La investigación reveló que algunos trabajadores tienen jornadas de hasta 75 horas semanales, muy por encima del límite legal de 44 horas. En muchos casos, los empleados tienen solo un día de descanso al mes y sus salarios dependen de la cantidad de ropa que producen, lo que los obliga a trabajar sin cesar.

A pesar de que Shein se ha comprometido a garantizar un trato justo para sus trabajadores, las denuncias persisten y ponen en entredicho las promesas de la empresa.

El alto costo ambiental de la moda rápida

La industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo. Shein y Temu, con su modelo de producción masiva, contribuyen a este problema. Según la ONU, el sector textil es responsable de hasta el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

En el desierto de Atacama, en Chile, se puede ver una de las consecuencias más visibles de esta producción desenfrenada: una mancha de 600 toneladas de ropa desechada, visible incluso desde el espacio. Esto subraya el grave problema de los residuos textiles en América Latina, que a menudo son depositados de manera informal y sin control.

Además, las autoridades de Corea del Sur han alertado sobre la presencia de sustancias tóxicas como cadmio y plomo en prendas infantiles vendidas por estas plataformas, en niveles que superan cientos de veces los límites legales.

Medidas de protección en Europa

Ante el impacto de estas empresas, algunos países europeos ya han comenzado a tomar medidas. Francia ha multado a Shein con 40 millones de euros por prácticas comerciales engañosas, y el Parlamento Europeo ha propuesto aplicar un arancel de 2 euros a las compras realizadas en estas plataformas para mitigar la contaminación.

Estas sanciones demuestran que el modelo de negocio de estas empresas no solo tiene un costo humano y ambiental, sino que también está bajo el escrutinio de los reguladores a nivel global.