"A mí nunca me comió el personaje"

La peluquería es su pasión, sostiene Fabián Marconi. Y por ello la actualización es una constante en su vida. Y el gasto como tal, él lo vive como una inversión.

“Mi salón es mi presentación. Yo mismo lo soy. Cuando vos amas lo que haces, no te podes quedar en el tiempo. Y no me interesa lo que hacen los demás peluqueros. Y como tengo códigos, tampoco me interesa cuando viene un cliente disconforme porque otro peluquero le hizo desastres en la cabeza”, recalca.

Esa misma mirada la sostiene como profesional. “Yo no tengo problemas de decirte que con ese rostro no va ese corte, o que si tenés el pelo quemado lo único que podes esperar es que crezca y se renueve. Algunos lo toman a mal y me dicen que los discrimino, pero cuando el corte no va con el rostro… conmigo no cuentes. Yo de frente te digo las cosas, la opción es tuya. Y me pasa que a quienes les corté el pelo, me traen a sus hijos. En boliches, corté en todos los que hubo show, a celebridades también, y me di el gusto de que los ‘famosos’ sepan que acá en el sur también tenemos estilistas a la altura de la ocasión”, sostiene.

De lo que menos habla Marconi es de su costado solidario, de las jornadas de domingo donde cortó el pelo para contribuir con la lucha docente o cuando se necesitaba ser parte de otra movida con beneficios para terceros.

“Yo siempre dije que ‘Fabián Marconi’ es un personaje. Si yo me lo hubiera creído, no estaría cortando en un barrio; o me haría el exquisito con los clientes. Esa parte pocos la conocen. Pero a mí nunca me comió el personaje”, sentencia.

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