Chenque RC, el club que se formó mirando el cerro insignia de la capital petrolera

Una reunión de amigos en la confitería de Cine Coliseo a principios de los años 70 del siglo pasado fue el puntapié para formar un equipo que luego se convertiría en el primer club con instalaciones propias, donde se forjó el primer “puma” de la capital petrolera.

 por Angel Romero

a.romero@elpatagonico.net

A principios de los 70 y mientras un grupo de amigos compartía una jornada más en la confitería de Cine Coliseo, surgió la inquietud de formar un equipo de rugby.

Algunos de ellos provenían del Zazpirak Bat (dialecto vasco), que fue un equipo formado en 1968/70. El nombre significaba “Siete en uno”, un lema que reclama la unión de los siete territorios tradicionalmente vascos (territorio denominado Euskal Herria) y que aún en la actualidad genera situaciones de violencia en España.

No eran más de una veintena de jóvenes, y mirando el cerro insignia de Comodoro Rivadavia decidieron que se llamarían Chenque Rugby Club, más allá de que durante años fueron sólo un equipo de Primera división.

De esta manera, el 1 de marzo de 1973 le daban la fecha fundacional a una entidad deportiva que fue parte de la iniciación de quien hoy juega en Los Pumas: Ramiro “Cumpa” Herrera.

El Seven de la Patagonia, el nuevo predio en la villa balnearia y consolidar las bases son parte de los desafíos actuales que forman parte de una institución que se erigió con el aporte de una comunidad que apostó por el deporte.

“Yo me formé en Calafate (aunque algunos no lo entiendan), pero como el equipo se desarmó, los amigos del barrio (Pietrobelli) me invitaron a sumarme a Chenque cuando tenía 15 años”, sostiene Carlos “Yeti” Di Matteo a Diario Patagónico.

A las reuniones en distintas casas se sumaron los entrenamientos diarios del único equipo que representaba a Chenque, oscilando sus puntos de encuentro entre las diversas plazas y la costanera local.

“Hacíamos rifas y todo lo necesario para poder contar con los elementos para jugar cada fin de semana. Hasta que Lázaro Andrés Castellano (un tipo con visión de empresario) nos dijo: ‘nosotros tenemos que tener algo propio’. Y fue así que se puso en marcha la posibilidad de tener un terreno propio”, rememora el “Yeti”.

Un aviso en el diario acerca de la venta de una chacra en la zona de El Trébol, fue la oportunidad que se presentó para que se ilusionaran con el campo de juego propio.

EL PRIMER CLUB CON

ESPACIO PROPIO

Hasta ese entonces cualquier espacio público se convertía en lugar de entrenamiento, mientras los partidos se desarrollaban en el Liceo Militar o en las instalaciones del Jockey Club en la villa balnearia.

“En su momento, la chacra de El Trébol fue el lugar que abasteció de verduras y hortalizas a la proveeduría de YPF. Así fue como Castellano fue a ver un lugar que ya estaba cerrado y abandonado. Lo convenció pero había que recaudar dinero, así que nos pusimos en campaña”.

La consigna fue clara: cada una de las personas (20 en total) que formaban el equipo debía conseguir a diez más que aportaran durante un año 500 pesos por mes. Lo que parecía imposible comenzó a tomar forma.

“De pronto sucedió algo increíble y gente que nada tenía que ver con el club o el rugby empezó a aportar, incluso amigos de amigos. Sólo nos pedían que pasemos una vez al mes a cobrar la cuota, y sin ningún interés porque no teníamos nada para ofrecer más que formar un club de rugby”, sostuvo Di Matteo.

Con la compra del terreno, llegó el tiempo de poner la voluntad sobre terreno y empezar a acondicionar el lugar, donde al final de cada partido el tercer tiempo se constituía detrás de unas camionetas con unas gaseosas y unas facturas. Mientras, el Gobierno provincial les prestaba las instalaciones del asilo de ancianos que había allí para usarlas como vestuarios.

Así, con tres hectáreas propias nació el primer club con cancha propia de la capital petrolera. Porque hasta ese momento Calafate había migrado de cercanías de la planta de YPF hasta anexarse al club Santa Lucía. Mientras Gimnasia y Esgrima tenían su campo de juego en Rada Tilly, donde hoy hay un plan de viviendas y que en esa época pertenecía al Jockey Club.

“Chenque fue el primer grupo con propiedad. Y eso es un logro enorme, por eso a veces uno no entiende cómo hoy los jóvenes exigen tanto sin conocer todo el esfuerzo que se hizo”, agrega Di Matteo.

UN LARGO RECORRIDO

“Cerca de veinte años entrenamos y jugamos en las instalaciones del Liceo Militar, hasta que vino un cambio de generales en la dirección y nos quedamos sin espacio donde encontrarnos”, recordó Di Matteo, sobre una etapa donde la camiseta a cuadros blancos y celestes todavía no era reemplazada por la actual.

En la actualidad, y desde 2005, Chenque RC cuenta con un predio cercano a Rada Tilly, donde estiman durante el transcurso de este año empezar con el cerco perimetral.

Para ello, acaban de recibir la segunda cuota de un subsidio de 200 mil pesos para el avance de obra (de un total de 660 mil pesos).

“El terreno en Rada Tilly tiene la particularidad de un desnivel muy importante. Hubo un trabajo bastante intenso en la nivelación y en la utilización del predio. Para nosotros es un gran proyecto, dado que se ha logrado un subsidio de 660 mil pesos para establecer prioridades de obra. Y si bien ese dinero no alcanza, es un comienzo, porque como institución queremos mantener los dos lugares (El Trébol y Rada Tilly). Entendemos la dificultad que implican las distancias”, expresó Juan Carlos Anna, actual presidente del club.

De 2013 a fines del año pasado, tanto Di Matteo como Anna reconocieron que el club tocó fondo en las divisiones juveniles. Dado que sobre mediados de año y ante la falta de un espacio adecuado para entrenar, surgió la propuesta de la Municipalidad de Rada Tilly de prestarles el camping municipal.

“El municipio de Rada Tilly supo entender nuestra necesidad, se pusieron en nuestro lugar y colaboraron para poder resolverlo. Entonces en lugar de estar desperdigados ahora contamos con un espacio con vestuarios y duchas. Por supuesto que esa decisión a mediados de año nos hizo perder jugadores. Pero a fin de año supimos que fue la mejor decisión que podríamos haber tomado”, recalcó Anna.

“Hoy el club congrega un promedio de 40 jugadores en Primera, y por suerte en juveniles podemos hablar con una sonrisa en la boca porque contamos con un promedio de 28 pibes por categoría, luego de un 2014 donde tocamos fondo. Y estamos contentos porque ya en 2013 veníamos mal y en 2014 terminamos de caer, pero con el compromiso de los entrenadores y el retorno de jugadores viejos, sumado a gente joven trabajando con las bases, estamos arrancando de a poco”, comentó Di Matteo.

Para este nuevo año, Chenque sostiene que tiene asegurada su participación en todas las categorías del calendario deportivo de la Unión Austral porque el compromiso sigue vigente, no tanto desde lo técnico táctico –porque reconocen que enseñan más con el corazón que con el conocimiento-, pero que la esencia se mantiene intacta.

“Ahora mi hijo, junto a Matías Villalobos, están trabajando con los juveniles del club y es algo lindo lo que se genera ya que ellos mismos se trazan metas para este año, o sea que están bien enseñados; eso es lo importante. Mientras que en infantiles están volviendo viejos jugadores a acompañar a gente que puso voluntad y que por ahí nunca lo jugó, pero que siempre le puso el hombro. Mientras otros siempre se acercan a mirar porque la nostalgia los hace volver al club”, concluyó Di Matteo.

Fuente:

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico