El costo de los fiscales de mesa

Esa mañana no fueron pocos los comodorenses que sintieron un sabor amargo en sus bocas que provenía de un estómago demasiado cargado. Quizás por la sensación de deja vu que de repente se instaló en la ciudad a partir de la agresión que sufrieron cuatro jóvenes que pegaban afiches por parte de una patota que descendió de vehículos provenientes de un gremio que carga con historias pesadas.
El pasado, entonces, no estaba superado. ¿Cómo no acordarse de aquella golpiza que sufrieron los maestros que fueron a pedirle atención al gobernador hace una década en las puertas del Teatro Español? ¿O de los pre-panaderos que arrojaron gas pimienta aquel sábado en el subsuelo de la Cámara de Comercio cuando Pino Solanas, Sergio Acevedo y Gustavo Menna se disponían a expresar sus dudas sobre la renegociación anticipada que se disponía a firmar Mario Das Neves con PAE? ¿Y el cierre de campaña de marzo de 2011 en la costanera, con dos gremios corriéndose a los tiros por la empedrada playa?
Luego de aquellos violentos incidentes de junio de 2012 en Cerro Dragón, Comodoro había olvidado este tipo de situaciones que en algún momento resultaron casi una costumbre cuando desde el mismo Gobierno se alentaba a grupúsculos sindicales a enfrentar conducciones que no les servían a sus intereses. ¿Qué otra cosa sino fueron "los Dragones" que por años enfrentaron a tiros a la conducción de la UOCRA en las mismísimas calles de la ciudad y a plena luz del día? Pero así como una historia puede quedar siempre con un final abierto, siempre hay un comienzo para la misma.
En este caso fue el 23 de octubre de 2011. Esa noche hasta resultaba conmovedora la soledad de Roddy Ingram contando votos en el búnker de la Unión Popular. "Nos faltaron fiscales", le confesaba al periodismo. Y era cierto. En esa elección, la fórmula Duhalde-Das Neves que quedó quinta en el país y segunda en la provincia, en Comodoro fue tercera y sus candidatos a diputados (Rubén Fernández, Nélida Burgueño y Juan Domingo Perón) se ubicaron muy lejos de las listas que encabezaron Carlos Eliceche y Carlos Maestro.
Para entonces Martín Buzzi y Néstor Di Pierro ya eran aliados y el ex gobernador que ahora quiere volver a serlo comprobó crudamente que en ocho años con la suma del poder -y gorda la billetera- había sido incapaz de crear una estructura propia que le garantizara al menos cobertura en las 400 mesas que en Comodoro representan las dos terceras partes de los electores provinciales.
Como el enemigo de mi enemigo es mi amigo, para la siguiente elección Das Neves decidió cerrar filas con el gremio de los camioneros de Jorge Taboada, quien le aportó la logística para llevarlo a la Cámara de Diputados de la Nación. La devolución de gentilezas fue inmediata y el dirigente sindical terminaría siendo el primer confirmado para ir al Congreso por el ChuSoTo una vez que su fundador decidió que intentaría recuperar el cargo que alguna vez ocupó por decisión de la mayoría de los chubutenses.
Pero Das Neves siempre conoció el terreno donde se mueve y aunque nunca pueda confirmarlo fehacientemente, sospecha que en el desaire que le hizo el Frente para la Victoria durante el cierre de listas algo tuvo que ver la medida de fuerza de los camioneros que pararon el país unos días antes y que tuvo en Taboada a un entusiasta promotor, quizás también como forma de marcarle terreno a su propio aliado para que no se le ocurriera dejarlo al margen de alguna jugada de última hora, tan habitual entre políticos.
Por estas horas no fueron pocos los personajes públicos y los ciudadanos de a pie que se expresan en las redes sociales los que prácticamente conminaron al candidato a gobernador (el mismo que pide "votemos sin miedo") que repudiara la agresión que mandó al hospital a un militante, mientras sus tres compañeros esquivaban las balas guareciéndose detrás de los autos del sector de Chacabuco y San Martín.
Sin embargo, el dirigente opositor dobló la apuesta agrediendo él en persona (verbalmente, eso sí) a los candidatos adversarios de Puerto Madryn que pueden restarle votos en la complicada aritmética que hace, confiando en que los números del valle le equilibrarán las cifras por las que -según todo indica- perderá en Comodoro, donde hace cuatro años también desde su círculo se apeló a la campaña sucia con cuestiones privadas de los candidatos que al final ganaron.
Pero en el manual de Das Neves no figura determinada autocrítica por una sencilla razón: no puede cuestionar al aliado que más necesita en Comodoro porque Ricardo Gaitán podrá hablar de la necesidad de "una sociedad menos crispada, con más paciencia"; Mariano Arcioni tendrá buena imagen y Alfredo Luenzo aportará lo suyo cada mañana desde su radio. Pero los que verdaderamente le pelearán cada voto dentro de 13 días en la ciudad más hostil para sus aspiraciones, serán los muchachos camioneros.

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