El estrangulador que fue recapturado por embarazar a su hijastra de 11 años

¿Quién es Telesforo Vargas Torrico? El despiadado homicida que el 14 de junio de 2000 estranguló en Km 5 al remisero Benicio Romano -en complicidad con Rosa Jaramillo- fue recapturado el viernes 23 de octubre luego de estar prófugo de la Justicia durante 5 años.Luego de aquel crimen que le reportó un botín de solo 34 pesos, fue condenado a cadena perpetua, pero al contraer tuberculosis de columna fue derivado a una unidad de enfermedades infecciosas en Buenos Aires. De allí se fugó en 2010. En Bolivia cambió su identidad -consiguió su tercer nombre falso- y conoció a una mujer con la que regresó a Comodoro y a la que le violó la hija de 11 años. A la niña le debieron interrumpir un embarazo de 18 semanas en el Hospital Regional y su madre lo delató ante la Agencia de Delitos Sexuales de la Fiscalía.
Si de delincuentes perversos hablamos en Comodoro Rivadavia, no puede faltar en la lista Telesforo Vargas Torrico. El crimen que cometió el 14 de junio de 2000 junto a su ex pareja, Rosa Aurora Jaramillo, es uno de los más importantes de las dos últimas décadas. Estranguló al remisero Benicio Ramón Romano con un alambre para robarle solo 34 pesos de la recaudación.
Torrico Vargas nació el 7 de marzo de 1981 en Cochabamba, República de Bolivia. En su vida delictiva ha cambiado de nombres al menos tres veces. Se hizo llamar "Johny Jaldín Caluncho", nombre para el cual exhibía un documento boliviano de extranjeros radicados, al que hasta le puso foto propia.
También se hizo pasar por "Andín Bargas", cuando se hospedó en un hotel de Belgrano al 700 hace 15 años. Esas dos identidades las utilizó antes de ser detenido por el homicidio del remisero, por el que finalmente lo condenaron a prisión perpetua.
Tenía 19 años cuando quedó tras las rejas e intentó escaparse dos veces del pabellón de menores de la alcaidía. Una vez le encontraron un caño de 47 centímetros con dientes en sus puntas, fabricado para picar los muros. Detrás de un poster había realizado 28 orificios de entre 15 y 28 centímetros de profundidad. Torrico Vargas se quería escapar, sabía que le cabría la pena máxima. Las autoridades de la alcaidía lo castigaron con 15 días de aislamiento, pero en agosto de 2000 volvió a limar unas rejas con la ayuda de otros dos presos.
Por eso ni bien se le confirmó la condena de primera instancia y el Superior Tribunal de Justicia no hizo lugar a la queja de la defensa, se lo trasladó el 30 de junio de 2004 a la Unidad Penitenciaria 6 de Rawson. Vargas Torrico, de ocupación albañil, fue condenado junto a Jaramillo por homicidio calificado en concurso ideal con robo en calidad de coautor el 8 de junio de 2001 a perpetua.

EL HOMICIDIO
Un remisero dijo que a Romano le habían robado, además de los 34 pesos, la plata que había ganado esa noche en el Casino. Pero esa versión nunca se pudo comprobar. Torrico Vargas y Jaramillo ese 14 de junio abordaron el interno 05 de la agencia "Independencia", un Peugeot 504 -dominio BIL 233- en 25 de Mayo y San Martín a las 2:50.
Romano solo hacía tres meses que trabajaba en la remisería. Esa madrugada dijo sus últimas palabras por radio: "Pasajeros zona centro". No señaló destino. Las horas pasarían y la muerte lo abrazaría.
Por aquellos días, con la presidencia de Fernando de la Rúa, Bill Clinton visitaba Argentina. El referente de la alianza que se tuvo que ir en helicóptero un año más tarde le pedía al mandatario estadounidense una mayor apertura de los mercados americanos para insertar el maní y la carne.
En Comodoro, en tanto, los empleados del Banco Nación hacían retención de servicios por dos horas y empleados infieles de una forrajería se robaban los pollos frescos y los vendían.
Romano había nacido el 6 de abril de 1941 en Catamarca y residía con Marta Ofelia Pesos en Chacabuco al 800. Era un ex ypefiano devenido en remisero. Trabajaba arduamente en el 504 gasolero, propiedad de Raúl Silanes, para llevar unos pesos a la casa. En la agencia habían dejado en claro que ante los hechos de inseguridad, debían entregar la plata y no poner en riesgo la vida. Pero a Romano los delincuentes no lo dejaron elegir: lo sorprendieron y lo mataron; le robaron y lo abandonaron.
Rosa Jaramillo había nacido el 20 de febrero de 1973 en Río Pico. Tenía cuatro hijos a fines del siglo pasado. Uno de ellos con Torrico Vargas de solo cuatro meses y otros tres de una relación anterior. Dijo que ese día llegó de su trabajo más temprano; que trajo 100 pesos y pagó la deuda que tenían en la pensión de Belgrano al 700.
Estaban casi sin dinero y él -ocho años menor que ella- la incitaba a trabajar en la noche, lo cual era motivo de discusión. El martes 13 de junio llegó como a las 22 y la invitó a caminar. En la habitación de la pensión dejaron a los dos hijos solos (el bebé de cuatro meses fruto de la relación de ambos, y uno de los tres hijos de Rosa con una pareja anterior). Caminaron por San Martín hasta el Casino, abordaron el Peugeot de Romano y ella se sentó adelante. Vargas Torrico dijo que tenía que ver a un amigo que vivía en Palazzo.
Cuando llegaron, le pidieron al remisero que se detuviera. Romano dijo que el importe eran 7 pesos y no alcanzó a prender la luz. Ella aseguró que se bajó para sacar los 10 pesos del pantalón elastizado y observó que el chofer movía las manos; que Vargas Torrico lo había tomado del cuello con algo. Y que ella trató de sacarle las manos al hombre que se las había llevado al cuello, mientras Torrico la amenazaba con matarla a ella si intervenía.
De la investigación surgió que Vargas Torrico ejercía fuerza sobre el cuello de Romano con el alambre trenzado con cabos de madera en los extremos que había fabricado -un arma casera preparada para ahorcar-, causándole la muerte por estrangulamiento.
Jaramillo recordó que ató a Romano con la cinta rojay que la víctima tenía sangre en la boca y en la nariz. Que ayudó a correrlo al asiento trasero; que condujo el auto y que Vargas Torrico se cruzó adelante. Ella lloraba y su pareja le decía que se callara; que se quedara tranquila porque el chofer estaba desmayado.
Abandonaron a Romano atado en el lugar y desconectaron el cable de la radio del remis. Después caminaron y tomaron otro coche de alquiler, bajándose en la calle Belgrano. En el juicio dio circunstancias distintas a las que había brindado ante el juez de instrucción.
El dueño del auto que manejaba Romano al ver que no llegaba se fue hasta la Seccional Primera a radicar la denuncia de desaparición de persona. Su mujer tampoco sabía nada del remisero.
La Policía comenzó a buscarlo por toda la ciudad. Finalmente dos bomberos en el móvil de rescate 15 en un rastrillaje que hacían en un descampado entre Kilómetro 5 y Prospero Palazzo encontraron a Romano sin vida adentro del Peugeot sobre la 12:35. El auto tenía las luces traseras encendidas. A Romano lo habían dejado atado de pies con una cinta roja y una bufanda azul que envolvía sus manos en la parte trasera del auto mientras que el elemento para darle muerte, un alambre, aún rodeaba su cuello.
Se hicieron presentes el jefe de Unidad Regional, Edelmiro Doyle, y el segundo, Gilberto Solís, junto con el juez de instrucción, José Rago, y sus secretarios, Cristina Sadino y Francisco Cores. Los que iniciaron el sumario fueron el jefe de la Seccional Primera, José Castaño, y el oficial Antonio Franco.
Romano presentó resistencia; su pantalón estaba rasgado y sus manos habían intentado evitar la estrangulación. En su antebrazo derecho tenía lesiones de uñas. El caso conmovía a Comodoro Rivadavia, donde por entonces los homicidios no pasaban de tres o cuatro al año, generalmente por motivos pasionales.
¿Cómo es que los investigadores llegaron a Torrico Vargas y Jaramillo? Aquella madrugada, después del crimen, la pareja caminó bajo la lluvia dejando rastros de pisadas en el barro que llevaron al personal de la Brigada de Investigaciones a establecer que se trataba de dos personas y que una de ellas era un chico o una mujer delgada porque la huella no estaba tan hundida y era de un calzado pequeño. Las pisadas se perdían en una calle asfaltada del Cementerio de Km 5 que unía luego a la Ruta 3.

LA CAIDA
La Policía y el juez de instrucción en solo 30 horas dieron con los autores. El testimonio del remisero que esa noche levantó a una pareja en el barrio Rodríguez Peña fue fundamental. Rosa Jaramillo había llamado a las 4:05 desde una cabina telefónica, pidiendo un remis que esperaron sobre la ruta.
El remisero señaló dónde se bajaron y dio indicios para que se realizara un retrato hablado de los sospechosos. Con los rostros dibujados, preguntaron en los dos hospedajes de la calle Belgrano al 700 y al 600.
El se hospedaba con nombres falsos, ella con el verdadero. La noche del crimen habían dejado a los niños durmiendo, la madrugada siguiente hicieron lo mismo. Pero los niños se despertaron y lloraron. El responsable del alojamiento debió calmarlos y cuando regresaron, los echó por "irresponsables".
Fue el final de la pareja. A Jaramillo esa tarde la Policía la detuvo en Mitre y Ameghino. A Vargas Torrico, que estaba sin trabajo y deambulaba por la calles, lo esperaron en la habitación. El bebé quedó al cuidado de un tío materno que vivía en el Pietrobelli. El otro en la Casa del Niño. Hicieron allanamientos en los dos hospedajes de la Belgrano donde habían vivido y secuestraron los botines de Vargas Torrico -las huellas coincidían con la suela- y vestimentas de ambos que estaban embarradas.
Unos cien remiseros hicieron una marcha por la ciudad y se movilizaron al juzgado de instrucción que llevaba la causa. Querían una pena ejemplar, pero también agradecer la labor de la policía y del juez en esclarecer el hecho en cuestión de horas.
Vargas Torrico confesó y detalló cómo había matado a Romano, desligando a la mujer aduciendo que ella no sabía del robo. Pero luego se comprobó que fue Jaramillo quien le clavó las uñas en el antebrazo derecho a Romano. Dijo que lo había querido ayudar, pero los jueces entendieron que ella se interpuso en la defensa de la víctima de tratar de quitarse el lazo de alambre del cuello y vencer su resistencia. A ambos los condenaron a perpetua.

MUJER VIOLENTA
El 19 de diciembre de 2001 Rosa Jaramillo estaba alojada en el pabellón femenino cuando se vio envuelta en una pelea de grandes dimensiones dentro de la celaduría tomándose a golpes con otra presa, Sabrina Alonso. La sancionaron con exclusión de una semana de las actividades recreativas y con la imposibilidad de usar el teléfono público.
El 16 de enero de 2003 otra vez protagonizó un hecho de violencia en el recinto carcelario. Primero se hizo la desmayada. La cabo Norma Moreno entró al pabellón a ver qué le ocurría y Jaramillo la increpó por no haberle dado permiso a otra presa para recibir visitas. Cuando la celadora la encerraba en la celda, le pegó una trompada en la frente y le dijo: "en algún momento te voy a agarrar y te voy a matar".
En 2004 también le pegó a otra celadora. En 1997 ya la habían acusado de amenazas y lesiones en Palazzo. Además de la causa de homicidio por la que fue condenada a perpetua, estando detenida en la alcaidía Policial el 28 de mayo de 2004 fue procesada por hurto y amenazas de muerte contra otra presa, Elida Inostroza, a la que en el pabellón femenino le robó 25 pesos y luego la amenazó.
Después de toda esa serie de incidentes, Jaramillo fue trasladada al penal de mujeres Nº 3 de Ezeiza. En 2007 tuvo una visita extraordinaria de 20 días a la alcaidía de Comodoro y en 2011 también. Desde el 4 de junio pasado que los cómputos de la pena le dan la posibilidad de poder gozar de semilibertad.

EL MOnSTRUO DE
TRES NOMBRES
De ese beneficio de semilibertad hubiese estado gozando Vargas Torrico por estos días si no se hubiera fugado en 2010. Su libertad condicional la podría haber solicitado incluso el 4 de junio de 2020. Pero ahora su legajo de Ejecución cuenta con una evasión. Y será procesado en los próximos días por un nuevo delito grave: la violación de su hijastra de 11 años a la que embarazó. Fue el paso en falso que Torrico Vargas dio en su clandestinidad. Violó a la hija de su pareja que conoció en Bolivia cuando fue en busca de una nueva identidad, de una nueva cédula para volver a Comodoro con nombre falso: Mario Vargas Torrico.
Vargas Torrico permaneció alojado en la Unidad Penitenciaria Nº 6 de Rawson hasta el 16 de febrero de 2009, cuando fue trasladado a la Unidad Penitenciaria Nº 21 "Centro Penitenciario de Enfermedades Infecciosas" por disposición Nº 334/09 de la Dirección Régimen Correccional del Servicio Penitenciario Federal para el mejor tratamiento de la tuberculosis de columna de estado primario que le detectaron médicos del penal.
El 9 de marzo de 2009 llegó al Hospital José Penna donde el 16 de abril de 2009 fue intervenido quirúrgicamente. Obtuvo el alta médico el 8 de mayo de 2010 con prescripción médica de kinesioterapia de rehabilitación y control post quirúrgico por neurocirugía.
Entre el 29 de junio de 2009 y marzo de 2010 se hallaba bajo la modalidad de prisión domiciliaria en el Hogar Buen Pastor dependiente de "Cáritas" de calle Melincué 5.031 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Debía abstenerse de ingerir bebidas alcohólicas y otras sustancias tóxicas y continuar con el tratamiento bajo la supervisión del Patronato de Liberados y del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de la Nación.Si no lo hacía, se le podía revocar el régimen acordado.
El 25 de marzo de 2010 le comunicaron telefónicamente del Juzgado Nacional de Rogatorias a la jueza de Ejecución de Comodoro Rivadavia, Margarita Pfister, que Vargas Torrico se había ausentado del establecimiento desde hacía 15 días, desconociendo su paradero.
La directora del hogar dijo que durante el lapso que permaneció en el hogar -cerca de un año- su comportamiento había sido satisfactorio, pero desde que tomó conocimiento de una denuncia se hallaba consternado; no reconocía a una abogada como su defensora porque no le había ratificado los dichos de su denuncia y por la situación que generaría a causa de la misma cuando se dispusiera su reintegro a un penal. Los investigadores trataban de develar si también abusó sexualmente de una persona durante su rehabilitación.
Lo cierto es que en el mes de enero de 2010 recibió el alta con relación a la tuberculosis y le dieron 10 sesiones de rehabilitación. Una vez concluidas volvería a prisión. No las terminó. Del hogar se fue con lo puesto. No se llevó ni dinero, ni sus pertenencias. Se escapó con un corsé en su columna, sin haberse recuperado del todo.
Pfister le revocó entonces la prisión domiciliaria y le declaró la rebeldía y captura.La misma se concretó recién cinco años después, el viernes 23 de octubre pasado. El oficial Patricio Rojas lo vigiló y lo esperó hasta que salió de una casa de la calle Olegario Andrade del Moure donde residía.
¿Cómo se habían enterado los investigadores de que Vargas Torrico estaba en Comodoro? Según fuentes de la Fiscalía, el asesino había recibido 100 dólares de un familiar para irse a Bolivia y hacer su nueva cédula con nombre falso. Y allí conoció a una mujer con la que comenzó a vivir y ahora tiene un bebé de corta edad. Ambos decidieron venirse a vivir a Comodoro Rivadavia, donde hace tiempo este individuo deambulaba con total impunidad.
La mujer debió viajar a Bolivia por la enfermedad de unos familiares. Y se dio cuenta del embarazo avanzado de su hija de 11 años. Entonces, no le avisó a Vargas Torrico que volvía y se fue directamente a la Agencia de Delitos Sexuales del Ministerio Público Fiscal donde lo denunció por la violación de la niña.El fiscal Martín Cárcamo, junto a la funcionaria Lorena Gárate, instrumentaron la interrupción inmediata del embarazo de 18 semanas que tenía la niña.
El aborto legal se llevó a cabo en el Hospital Regional y personalde la Brigada inició su tarea de recaptura. Vargas Torrico cayó porque fue delatado por su pareja, sino continuaría libre. Hoy en la alcaidía el asesino está aislado. Los médicos sostienen que su enfermedad ya no es contagiosa, pero los celadores por las dudas usan barbijo cuando tienen trato con él, quien aprovecha esa situación para mantener lejos al resto de los internos. Es que en la cárcel los violadores la pasan mal.

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