La conferencia de prensa que ayer al mediodía brindó el vocero de la Armada, Enrique Balbi, confirmando la detección de una explosión que todo indica fue en el ARA San Juan, repercutió en el ánimo de los soldadores y personal que contrarreloj estaba trabajando en el puerto para preparar el rescate del submarino. No obstante, una vez digerida la información las tareas se retomaron a todo ritmo.
En el único momento en el que los trabajos se detuvieron fue a primera hora de la mañana cuando el fuerte viento y el oleaje que superó mar afuera los 5 metros de altura y produjo un fuerte impacto en el puerto, impidió automáticamente el movimiento de las grúas.De todos modos, conscientes de la importante tarea que se estaba realizando, los operarios y el personal de la Marina estadounidense concentraron en ese momento los trabajos en el interior de la nave que está siendo reacondicionada para transportar al submarino remoto.
“NO VAMOS A PARAR”
El capitán de la Marina de los Estados Unidos, Héctor Alejandro, aseguró ayer a El Patagónico que pese a conocer la noticia sobre la eventual explosión del submarino, de ninguna manera vamos a detener los trabajos. Nosotros vinimos acá en ayuda del gobierno argentino a intentar salvar vidas, y es lo que haremos hasta que se nos dé una orden en contrario”.
El ciudadano puertorriqueño radicado en el estado de Virginia insistió en que ante la adversidad era necesario redoblar esfuerzos y por eso remarcó que, salvo por el viento a la mañana, en ningún momento dejamos de hacer la tarea que tenemos diseñada. Cuando el clima frenó las grúas, lo que hicimos fue continuar con los trabajos en el interior del Sophie Siem.
El militar no pudo precisar cuánto tiempo tardará en readecuarse el buque petrolero, que fue recortado en babor para poder colocar allí la grúa y los rieles que transportarán y desde el que se operará el submarino remoto. Esta mini nave es una pieza clave en las eventuales tareas de rescate que se realizarán. Puede descender hasta 600 metros, trasladar en el lugar de a 16 personas a la vez, con dos médicos a bordo. De acuerdo a la profundidad del sector en el que opere, puede bajar y subir al mismo en 30 minutos.
Tenemos el mejor equipo, por la cooperación de todos los países, toda la experiencia del mundo y la decisión de seguir trabajando para salvar vidas. Esa es nuestra misión y no nos vamos a detener hasta que nos ordenen lo contrario, insistió Alejandro quien al hablar en castellano se transformó en una pieza clave en la operación de rescate, que hasta ayer seguía en pie y ejecutándose tal como fue diseñada.