Recién esta mañana, con las primeras luces, los investigadores policiales pudieron rastrear minuciosamente el lugar donde se produjo el crimen, en Medrano y Colivoro, en el barrio Mario Abel Amaya. Kevin Oñativia (17) se domiciliaba en un departamento del edificio 6 de las 1008 Viviendas y aparentemente regresaba allí cuando lo mataron, poco antes de la medianoche del domingo. No estaba solo, ya que lo acompañaba otro sujeto también domiciliado en las 1008 y que tiene una rica historia de causas judiciales.
En el rastreo de esta mañana la Policía halló una vaina de calibre 22, mientras a la hora de recoger testimonios entre los vecinos del lugar donde tuvo lugar la tragedia, se supo que fueron al menos tres los disparos que se oyeron, más allá de que la víctima solo presentaba uno en la nuca, por lo que se estima que lo mataron por la espalda.
Hay testimonios que también dan cuenta de que apenas sonaron los tiros, una puerta de auto se cerró en forma violenta, y el rodado se perdió raudamente por las intrincadas calles del sector.