Roy Adams, David Jordan y la tripulación de la Estación Espacial Internacional viajan a Marte para comprobar si las muestras recogidas en el planeta rojo presentan indicios de vida inteligente. Cuando uno de los científicos a bordo examina la única célula encontrada, se halla la prueba de que hay vida extraterrestre. El equipo decide examinar y establecer contacto con el organismo alienígena. Descubrirán demasiado tarde que esta forma de vida es más inteligente de lo que esperaban, hasta tal punto que sus vidas podrían estar en grave peligro. Si ese ente microscópico llega a la Tierra podría poner en peligro toda existencia humana.
Daniel Espinosa acepta que "Life: Vida Inteligente" originará inevitables comparaciones con el film de ciencia ficción y horror "Alien, el Octavo pasajero", de Ridley Scott. Sin embargo, señala que hay una distinción clave que espera que el público haga: "El realismo de 'Life' la hace diferente de otras películas. "Alien" tiene lugar 200 años en el futuro.
En cambio esto podría tener lugar el día de mañana". El realismo de la película ha dependido en parte del desempeño de los actores, quienes tenían que mirar constantemente como si estuvieran flotando en el espacio. Ryan Reynolds calificó los efectos de desafío de la gravedad como "toda la tontería de Hollywood y Pilates", mientras Jake Gyllenhaal decía en broma que su colega que, "tiene una manera real de chupar el oxígeno de una habitación".
Ese tipo de camaradería estaba presente en el set, también, aunque podría no estar presente en la película final, dijo Rebecca Ferguson. "Me di cuenta de que la película que vi no es la película que filmé", explicó. "En el set era como una especie de ambiente hogareño, divertido, un montón de chistes". Gyllenhaal se ha mostrado de acuerdo, calificando el set de "un lugar maravilloso para estar. Nos reímos todo el tiempo, ninguno de nosotros se lo tomaba en serio, así que siempre había un espíritu maravilloso en el set".
Y aunque los actores pueden interpretar personajes heroicos en la película, Reynolds dice que es la última persona a la que deberían llamar en caso de un contacto alienígena hostil. "Si esto me pasara, no estoy calificado para afrontarlo".
Gyllenhaal por su parte, dice que él tampoco calificaría: "Realmente, encuentro hallo complicadas este tipo de películas, así que no sé si podría sobrevivir en la Estación Espacial Internacional si una criatura atacara".
Gyllenhaal, un adicto al trabajo, se tomó no obstante muy en serio su papel. Habló con astronautas y trabajó con un entrenador de movimiento de gravedad cero, de modo que su personalidad se reflejara mejor en la forma en que flotaba a través del espacio.