El coronavirus no solo pone en peligro la salud de la comunidad. También sacude las economías regionales dejándolas al borde del abismo. Muchos comercios han bajado sus persianas y empresas de diferentes rubros hacen cuentas para poder afrontar sus gastos.
Uno de los sectores más golpeados es el de los espacios deportivos. En Comodoro han cerrado varios dedicados a la musculación, actividades aeróbicas y meditación. Otros han decidido fusionar sus propuestas para evitar la quiebra.
La vuelta a la “normalidad” cuesta mucho y pese a que van tres semanas de su reapertura –la primera duró dos semanas debido al brote generado por el buque Santorini- todavía no se trabaja como sus propietarios quisieran.
En diálogo con El Patagónico Oscar Núñez, dueño de El Gym, explicó que la reactivación es muy lenta debido al temor de los clientes de que los espacios vuelvan a cerrar y no puedan hacer uso de su abono mensual.
“Las primeras semanas fueron muy lentas por una mezcla porque algunas personas están con medio por el COVID-19 y cómo se maneja el protocolo. Obviamente la parte económica también influye. Estas semanas fueron malas de verdad pero todos estamos en la misma. A todos los gimnasios les ha pasado lo mismo”, detalló.
En la última semana hubo una leve mejoría porque la gente comienza a perder el miedo de un nuevo rebrote y de que se vuelva a fases de mayor restricción.
“Tuvimos dos semanas y nos cerraron. Mucha gente que había pagado no quería volver a pasar por eso y no concurrió en esta nueva reapertura. Fueron tres semanas difíciles pero con perspectivas de que esto va a mejorar dentro de poco”, consideró.
Núñez confía que en agosto o septiembre haya un repunte en la actividad, pero sabiendo que no podrá contar con el caudal de clientes que antes tenía. “No va a ser normal tener la actividad que antes teníamos, por el protocolo y porque económicamente la ciudad también lo está sufriendo. Quieras o no, eso lo estamos viendo como hay una caída en la economía”, subrayó el dueño de El Gym.