El fiscal Oscar Giecono ordenó una serie de allanamientos el sábado, mismo día de la detención. Uno fue en la vivienda del imputado, en Antártida Argentina al 600 y otro en el domicilio de la madre. Durante los procedimientos secuestraron una navaja, recetas y medicamentos psiquiátricos y también una bordeadora.
Se presume que el hombre, de 36 años y que trabaja como peluquero, habría encendido la bordeadora para evitar que se escuchara el llanto de Chocolate mientras era herido.
El macabro ataque ocurrió en la ciudad cordobesa de San Francisco, en el barrio Mika. El cachorro fue hallado el 3 de enero con heridas cortantes, parte de una de las orejas arrancadas y gran parte de su cuerpo despellejado vivo. Tras elos intentos por salvarlo, murió el martes.
El hecho conmovió a la ciudad cordobesa, y bajo el lema "Todos somos Chocolate" generó movilizaciones el viernes en distintos puntos del país, como repudio y para pedir el esclarecimiento del brutal ataque.