Los días pasan, las semanas transcurren, los meses y a veces los años se acumulan sin que aparezcan las respuestas efectivas que los distintos estados y gobiernos deben dar a sus ciudadanos, esos que ponen su cuota de esfuerzo y sacrificio diario y que solo esperan que a quienes en su momento votaron cumplan, como mínimo, lo que prometieron en sus respectivas campañas electorales.
La coyuntura y la pelea política es muy negativa y nociva para que aparezcan estas respuestas porque, a no dudarlo, más allá de los discursos o declaraciones de rigor, cada uno está atendiendo su juego hace rato; casi desde el mismo momento en que asumieron el cargo para el que fueron votados y desde el que comienzan a pensar no en cumplir con lo prometido y hacer una buena gestión, sino en la próxima elección, cargo o reelección.
Las pruebas están a la vista y se sufren a diario. Provincia, a través de una idea fuerza del gobernador, puso en marcha el Transporte Escolar Gratuito. Se trata, como se dijo desde estas páginas, de una idea realmente revolucionaria pero que, como también se explicó y se solicitó desde aquí, entre el anuncio efectuado en marzo y su implementación no hubo el trabajo suficiente para que el TEG se luzca y los beneficiarios, valga la redundancia, se beneficien.
Luego de la puesta en marcha aparecieron las trabas o dificultades planteadas desde Patagonia Argentina y ahora que ya no hay intermediario que frena al boleto, además de los depósitos tardíos de Provincia y la actitud descomprometida de la empresa, conseguir el TEG depende de si el sistema no se cae y de la cantidad de gente o números que se dan en las largas colas, que en el caso de Comodoro, muchas veces se hacen a la intemperie.
La solución, claro está, es la tarjeta magnética tipo SUBE que, casualmente, se viene prometiendo hace por lo menos un año y medio. Claro no es mucho tiempo si se la compara con la promesa y obligación incumplida por el municipio de constituir el Ente de Control o Regulador de los servicios públicos.
Hasta que no llegue la tarjeta, parece que a nadie se le ocurrió avanzar en una descentralización mayor de la distribución de los vouchers TEG porque, al menos en Comodoro, no alcanza con cuatro bocas de expendio, en las que nunca, o pocas veces, anda el sistema. La pregunta es sencilla y la respuesta es complicada, o no llega porque hasta el momento ningún funcionario pudo explicar por qué no se entregan los pases libres en las escuelas, en el mismo lugar donde estudian o trabajan los beneficiarios.
Ayer se había convocado desde el municipio a una nueva reunión para que en la mesa Provincia y Patagonia se pongan de acuerdo, muestren sus números y venzan las dificultades que frenan la aplicación del TEG. Al cierre de esta edición, y pese a la importancia ciudadana que tuvo y tiene el tema, el promocionado encuentro no se había concretado y la única actividad que el gobernador tenía previsto era encabezar a las 20 la apertura de la Feria de Colectividades.
Las diferencias políticas entre el intendente Néstor Di Pierro y el gobernador Martín Buzzi ya son inocultables. Primero porque hace rato, o casi nunca, estuvieron seriamente de acuerdo en algo; segundo porque más allá de las frases de cariño que se intercambian cuando están en la fase amistosa, nunca se quisieron; y tercero porque las elecciones del pasado octubre terminaron de separar lo poco que los unía, si es que había algo.
Hay que recordar que ambos no fueron electos por la misma lista pero, ya como gobernador y con el público distanciamiento de la línea que lo postuló (el dasnevismo), Buzzi se cobijó bajo el mismo sol y paraguas de Di Pierro, en el autodenominado “proyecto nacional y popular”, o sea el Frente para la Victoria. Esa línea de pensamiento y acción común llegó hasta la pasada elección en la que tras la dura derrota de todos los dirigentes de peso, el Gobernador pretendió erigirse como el único exponente del modelo en pie. Estrategia que, como dijimos en tiempo y forma, no era la que correspondía porque también fue parte de esa derrota aunque no fuera candidato a nada. Y tampoco le resultó productiva porque, a la corta o a la larga y como está sucediendo, desde el otro lado le iban a pasar factura.
En estos meses hay mucha presión política y parece que todo sirve para ir limando poderes y acortando distancia hacia lo que es el objetivo final de los distintos candidatos. Unos aprovechan las fisuras para insistir en adelantamientos electorales con un claro interés personal y no institucional, y otros para reclamar las PASO que son el mejor mecanismo posible, pero que tampoco puede ser la bandera de Gobierno y reelección.
Mientras cada uno atiende su juego y espera caídas, crecimientos y pases electorales, el vecino sigue aguardando y haciendo colas que no son ni “para nacer ni para morir”, sino para recibir garrafas subsidiadas, como sucedió meses atrás, o para obtener los abonos para viajar gratis en colectivo, como les prometieron a alumnos, trabajadores de la educación y jubilados.
Lastimoso pero cierto, como que cada uno atiende su juego, porque total -parece- la prenda siempre la pagan otros.
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Por Saúl Gherscovici
- 13 septiembre 2014