Tal como lo adelantó en exclusiva el Patagónico, ayer comenzó el juicio contra Martín "Casate" Vargas, acusado por el homicidio de Ana María Molina, quien murió el 9 de marzo de 2012 luego de agonizar desde el 21 de enero de ese año, producto de la herida de bala que recibió mientras viajaba con su marido en un auto y fue atacada desde otro vehículo.
Al inicio del debate, para el cual fue designado un tribunal colegiado integrado por Miguel Angel Caviglia, Mariano Nicosia y Martín Cosmaro, el fiscal general Adrián Cabral solicitó la aplicación del procedimiento agraviado tras informar que llegó a un acuerdo con el acusado quien fue asesorado por el abogado Guillermo Iglesias.
En ese acuerdo, señaló el fiscal, Vargas aceptó una pena de 8 años de prisión y reconoció su responsabilidad en el caso que se calificó, para esta instancia, como homicidio simple. La calificación original era de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, la cual parte de un mínimo de 10 años y 8 meses.
En consecuencia, el acusado fue consultado sobre su conocimiento respecto a los alcances de acuerdo y dijo estar enterado y de acuerdo en un todo, incluso con el monto de la pena que se fijó en 8 años de prisión de cumplimiento efectivo.
Tras escuchar al acusado, se dictó un cuarto intermedio hasta el mediodía y fue el juez penal Miguel Caviglia quien se encargó de revisar la seriedad de acuerdo. Una vez retomado el acto, el magistrado homologó el juicio abreviado e impuso la pena de 8 años, tal como se acordó previamente con el fiscal y la defensa.
A todo esto, el abogado de Vargas solicitó que se unifique la condena que acaba de recibir con la que ya viene cumpliendo en Buenos Aires.
EL CASO
"Casate" Vargas fue imputado como autor del delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, por el ataque que tuvo como víctima a Ana Molina, la mujer que murió a las 4 de la madrugada del 9 de marzo de 2012 tras agonizar 48 días en el Hospital Regional por la herida de bala que recibió el sábado 21 de enero de ese año.
Ana María Molina era madre de dos hijos, residía en el Isidro Quiroga y en 2011 había denunciado continuos tiroteos que sufría su vivienda. Esos ataques habrían constituido una venganza de un grupo de dicho barrio que estaba convencido de que la mujer lo había delatado ante la policía, señalándolos de guardar armas en sus viviendas.
Todo comenzó el 30 de noviembre de 2011 cuando la Brigada de Investigaciones realizó allanamientos en varios domicilios de personas sospechosas de tener vinculación con el homicidio de Darío Tacacho (25), quien por una presunta rivalidad entre grupos de las 1.311 Viviendas resultó abatido el 19 de ese mes, cuando caminaba por la avenida Patricios.
Producto de los allanamientos se secuestraron seis armas de fuego, entre ellas una escopeta calibre 14 "recortada", un pistolón, una carabina 22 milímetros y tres revólveres calibre 38 milímetros y dos chalecos antibala de la Policía del Chubut, así como una campera de la fuerza policial. Además, en esa oportunidad resultó detenido por resistencia a la autoridad, un individuo identificado como Martín Vargas, alias "Casate".
Luego de ese golpe policial llegaron las amenazas contra Molina y desde entonces debió contar con custodia policial frente a su domicilio, por orden de la justicia. Sin embargo, el sábado 21 de enero de 2012, sobre las 20:30, Molina salió sin custodia a bordo de un Peugeot 206 conducido por su marido, Juan Rodríguez.
Cuando se desplazaban por La Plata y Lisandro de la Torre, a una cuadra de la Seccional Quinta, otro automóvil se le puso a la par y su conductor efectuó varios disparos. Uno de los tiros atravesó la puerta de acompañante e hirió gravemente a Molina.
Rodríguez, con su pareja malherida, se dirigió hasta la Seccional Quinta donde solicitó la ayuda de la policía para trasladarla de urgencia hasta el Hospital Regional. En ese momento, según fuentes policiales, las víctimas sindicaron como autor del disparo a "Casate" Vargas, quien se desplazaba en un Chevrolet Agile.
El sospechoso fue detenido el día siguiente a las 23:30 en su vivienda del barrio Isidro Quiroga. Fue sometido a una audiencia de control de detención y formalización de la investigación y el Ministerio Público Fiscal calificó el caso como "homicidio en grado de tentativa", calificación que mutó con la muerte de Molina.
- 29 marzo 2017