Comodoro todavía busca sobreponerse a la mayor catástrofe de toda su historia

Entre el 29 de marzo y el 8 de abril se produjo el temporal de lluvia más grande de la historia de Comodoro Rivadavia. Los 300 milímetros de acumulación de precipitaciones que la ciudad soportó en esos once días produjeron el colapso del sistema cloacal, roturas en las redes de gas y agua potable y severas inundaciones que dejaron casas bajo el lodo, destrucción de vehículos y miles de evacuados y autoevacuados que tuvieron que abandonar sus hogares, así como dos víctimas fatales. A ocho meses las consecuencias se siguen padeciendo, a pesar de las tareas de remediación.

Son 1.800 los metros de vereda que en el barrio Juan XXIII quedaron destruidos por el trabajo de máquinas para despejar las montañas de barro que acumuló el temporal. Ese fue uno de los barrios más afectados por el fenómeno climático que castigó a Comodoro Rivadavia entre el 29 de marzo y el 8 de abril, aunque en todos los sectores de la ciudad el temporal dejó grandes secuelas.

Pasaron 278 días de esa tarde del miércoles 29 de marzo en que se desató el primer aguacero, bajo un pronóstico que se conocía con anticipación aunque muchos no le habían dado crédito suficiente. Así vehículos que transitaban por zonas bajas o por las que descendieron verdaderos ríos de lluvia, como en la avenida Fray Luis Beltrán, en Kilómetro 3, quedaron atrapados en medio de zanjones que abrió el agua.

Esa tarde de terror, fue la antesala de lo que vendría después: una lluvia que con algunas treguas en las que por momentos salía el sol, se extendió durante casi dos semanas. Produjo así el colapso del sistema cloacal, roturas en las redes de agua potable, de gas, caída de postes de energía y severas inundaciones que dejaron casas bajo el agua en distintos sectores de la ciudad y miles de evacuados y autoevacuados que tuvieron que abandonar sus hogares.

En el barrio Juan XXIII, la nueva comisión directiva de la Asociación Vecinal que preside Jimena Cores, una joven bailarina de danzas que junto a un grupo de vecinos realizó el trabajo de contención ante la pasividad de las entonces autoridades de la institución barrial, aún no tienen datos precisos sobre la cantidad de habitantes de ese sector que todavía no volvieron a su hogar. Sin embargo, aseguran que un 40% de los evacuados de ese barrio no pudieron regresar a sus casas por las condiciones en que quedaron.

Es que a ocho meses de la catástrofe, las consecuencias del temporal todavía se siguen sufriendo, no solo en el barrio Juan XXIII, sino también en otros sectores como los barrios Pueyrredón y Roca, donde se está reconstruyendo el canal pluvial que colapsó inundando a diversos sectores, o Laprida, Kilómetro 8 u otros barrios que resultaron gravemente afectados. Otro dato, en Caleta Córdova aún no se construyó el puente que devoró la lluvia.

CATASTROFE ANUNCIADA

Ese 29 de marzo, el cielo estaba encapotado y la ciudad se preparaba para lo que se anunciaba como una tormenta descomunal, que iba a superar los niveles históricos de lluvia y todos los trabajos de prevención que se realizaron en las semanas previas.

La Municipalidad, en una conferencia encabezada por el propio intendente Carlos Linares, había advertido a comienzos de semana que ese miércoles a partir de las 21 iba a comenzar la caída de 60 o 70 milímetros de lluvia.

“Es muy grave lo que se espera para el miércoles a última hora y jueves. Aparentemente habrá marejada, eso también nos perjudica”, anticipaba por ese entonces el jefe comunal, quien pidió al Gobierno provincial que suspendiera las clases y advirtió a la empresa Patagonia Argentina, concesionaria del servicio de transporte público, de que sería imposible circular. “El daño que causará será enorme”, vaticinaba.

Los anuncios a algunos les parecieron exagerados y lo señalaron a través de las redes sociales. Otros, menos optimistas, temían que se produzcan lluvias como las de 2008 y 2011, donde hubo sectores inundados como el Pueyrredón y Laprida. O quizás como la de febrero de 2010, cuando hubo que lamentar tres muertes.

Lo cierto es que esa tarde a las 17:50 comenzó a llover y en media hora cayeron cerca de 30 milímetros. Con ese caudal, algunos barrios ya quedaron colapsados y era imposible ingresar.

Las imágenes de la inundación, con vehículos arrastrados por el agua y personas atrapadas, rápidamente comenzaron a circular por las redes sociales. Finalmente durante esa jornada terminaron cayendo más de 50 milímetros. Pero lo peor estaba por venir ya que entre el jueves 30 y el viernes 31 la acumulación de precipitaciones llegaba a 232 milímetros de agua, superando incluso el promedio anual histórico medido entre 1930 y 2016.

Las consecuencias fueron devastadoras: el barrio Juan XXIII se inundó en el perímetro que cubren las avenida Patricios, Congreso, Kennedy y Lisandro de la Torre producto del colapso del canal de la avenida Roca. El barrio Pueyrredon también quedó bajo agua, al igual que Kilómetro 8 donde la corriente dejó colgando casas, o en los Tres Pinos donde se formaron grietas gigantes. Los barrios Moure, Laprida, Divina Providencia, Mosconi, Kilómetro 17 y Caleta Córdova también resultaron afectados. Incluso el barrio portuario quedó aislado por algunos días luego de que la corriente destruyera el puente que unía esa barriada con Kilómetro 8.

Para ese fin de semana había cerca de 3.000 evacuados y autoevacuados, muchos que habían sido socorridos por Prefectura, el Ejército Argentino, Bomberos Voluntarios u otros rescatistas anónimos que no duraron en sumarse a las tareas. Mientras, en las redes sociales algunos inescrupulosos generaban pánico con noticias falsas.

Después de algunos días en que la lluvia era tenue y daba paso al sol, el jueves 6 de abril se reavivó el aguacero y se extendió hasta el sábado 8, para acumular en el término de esos once días un total aproximado de 300 milímetros de lluvia, algo así como todo lo que suele precipitar en cuatro o cinco años juntos en esta ciudad.

PERDIDAS MILLONARIAS

Las consecuencias fueron devastadoras. Las pérdidas del comercio, según una encuesta de la cámara que nuclea a los comerciantes, superaron los 80 millones de pesos en 130 locales relevados, y más de 180 productores agrícolas de los kilómetros resultaron afectados, indicó un relevamiento que efectuó el Comité de Emergencia del Periurbano de Comodoro Rivadavia, que creó la Estación Experimental del INTA en conjunto con productores e instituciones. Además, se reportaron 18 sin clases y numerosas escuelas no pudieron volver a utilizar sus edificios tras la catástrofe.

El equipo de Geografía Acción y Territorio de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco registró más de 3.360 daños domiciliarios y 190 en la vía pública, con 400 casos sensibles. Para poder dimensionar lo que sucedió basta decir que en Laprida, 35 casas sufrieron destrucción total, otras 50 daños en estructura medianamente importantes y otras tantas contabilizaron daños de recuperación ligera. Así surgió del relevamiento que realizó la Municipalidad de Comodoro Rivadavia junto al Ministerio de Planificación de la Nación y que luego se extendió a los barrios Pueyrredón y Juan XXIII.

Luego de un mes de trabajo todavía 280 familias estaban en calidad de evacuadas en uno de los nueve centros que se habilitaron en gimnasios y otros recintos para refugiar a las personas, situación que se extiende hasta hoy con autoevacuados que quieren volver a sus casas y familias que esperan que los gobiernos le otorguen una solución habitacional luego de haberlo perdido todo.

En otros casos, los afectados agrandaron sus paredones o construyeron compuertas, pero también esperan que lleguen las obras hídricas que representarían una solución definitiva, muchas ellas por su magnitud dependen del presupuesto que debe aportar el Estado nacional.

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