En las Jornadas “Universidad, Agua y Sociedad, Todos por Comodoro” que el 22 y 23 de junio se realizaron en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, especialistas explicaron las causas del temporal, sus consecuencias y presentaron iniciativas que el Estado debería tener en cuenta (el material completo se puede encontrar en el canal de Youtube de la casa de altos estudios).
El geólogo José Paredes que disertó sobre “causas, procesos y mitigaciones” de los fluviales efímeros durante el temporal, explicó que en los últimos años en la Cuenca del Golfo San Jorge se registró un aumento de la temperatura, mientras que las precipitaciones tuvieron ciclos de mayor variación. Y si bien sentenció que el temporal no se ajustó al patrón climático de esta ciudad, es posible que el fenómeno se repita ya que se formó un centro de alta presión en las costas que se encontró con lluvias del Pacífico, originando un bloqueo meteorológico en la zona.
El especialista, sostuvo que esa condición climática ocasionó lluvias de hasta 60 milímetros en el corto tiempo, saturando el suelo y generándose un flujo superficial de agua que produjo inundaciones repentinas. A la vez la intensidad de las precipitaciones, que luego se extendieron en forma intermitente durante más de una semana, hizo que erosionaran las cárcavas de los arroyos en torno a los que construyó la ciudad, arrastrando arena en forma de lodo especialmente hacia los barrios Juan XXIII y Pueyrredón.
“Estamos urbanizando sobre una depresión y si uno planifica una obra de drenaje, no hay forma de sacar el agua”, graficó Paredes en la primera jornada luego de mencionar las características de los arroyos de esta ciudad y los niveles de precipitaciones extremos que registra la zona.
El especialista también recordó que en los últimos 60 años Comodoro Rivadavia tuvo nueve lluvias consideradas extremas. Ocurrieron en 1958, 1972, 1980, 1991, 1999, 2003, 2008 y 2011.
El geólogo Néstor Hirtz también disertó durante la jornada inaugural.
En su caso presentó un análisis de la situación del barrio Juan XXIII y su entorno durante los últimos 20 años, y disertó sobre la peligrosidad geológica en los faldeos de los cerros Vitteau y Hermite en el sector de Kilómetro 3, la zona de más rápida acumulación de agua en la ciudad, según los estudios de Paredes, y donde también hubo daños de gravedad, tal como sucede habitualmente ante una lluvia de magnitud.