Cuando mueren las palabras

A partir de las 21 empezarán a conocerse los primeros cómputos electorales y a medianoche habrá datos suficientes del escrutinio provisorio como para conocer una tendencia respecto de quién gobernará la Argentina por los próximos cuatro años o si habrá que ir a un ballotage.
La larga jornada comenzará a las 8 cuando 32 millones de ciudadanos habilitados concurran a votar. Cerca de 100.000 efectivos de las tres fuerzas armadas y de las fuerzas de seguridad, federales y provinciales, estarán desplegados en todo el territorio para velar por la seguridad. El comando estará en el Estado Mayor Conjunto, con sede en el Ministerio de Defensa, y estarán en estrecho contacto con las autoridades electorales.
La previsión de por qué se conocerán los datos tan pronto se debe a dos factores. El primero es que quedan muchas menos listas que en las PASO de agosto. El segundo es que la Cámara Nacional Electoral se reunió con los apoderados de las seis fuerzas políticas que compiten el 25 de octubre y con distintas asociaciones civiles para evitar maniobras que pudieran ensuciar esta elección clave. Se unificaron los modelos de confección de las actas escrutinio de mesa, los telegramas y los certificados, de modo que se simplificará el conteo. Habrá presencia de los fiscales partidarios no sólo en las mesas sino también en los 221 centros habilitados donde se escanearán los casi 100.000 telegramas que serán recibidos en el Centro Nacional de Operaciones Electorales del Correo Argentino, ubicado en Brandsen 2070 del barrio porteño de Barracas.

VOTO EN BLANCO
El voto en blanco es válido pero no es afirmativo. En consecuencia, no hay ninguna laguna legal. Al comienzo de la madrugada de mañana, con un porcentaje importante de mesas escrutadas, debería saberse si Daniel Scioli supera los 40 puntos y tiene más de 10 sobre Mauricio Macri o si, en cambio, por primera vez en 32 años de elecciones para Presidente la ciudadanía votará en la segunda vuelta establecida para el 22 de noviembre.
Si el clima ayuda, aquel 74% del padrón que votó en las PASO de agosto debería estirarse alrededor de seis puntos. Esto representa unas 2.000.000 de personas que no votaron. Se trata de una pequeña incógnita: no se sabe dónde hubieran ido esos votos en caso de haberse emitido. En concreto ¿hubieran modificado ese 8,6% de diferencia que Scioli obtuvo por encima de los tres candidatos de Cambiemos?
Si se añade que las encuestas tienen un margen de error de entre el 2,5 y 4% (dependiendo de la muestra), debería pensarse que ni las PASO fueron una encuesta determinante, ni tampoco las encuestas arrojan información suficiente como para saber qué pasará hoy.
Esta noche, ¿cómo informarán los comandos de campaña y los medios de comunicación? ¿Transmitirán confianza en el acto electoral y el recuento de votos? ¿Alimentarán algunos la idea del fraude o querrán instalar el ballotage sin saber qué pasa en realidad? Conociendo el paño, es importante que funcione muy aceitado el recuento de votos y los zócalos de los canales marchen a un ritmo que evite las intrigas.
Por las dudas, si por algún motivo –real o inventado– se pusieran en duda los resultados del escrutinio provisorio, está previsto un celoso cuidado de las urnas para no dejar dudas en el escrutinio definitivo. Las urnas serán cerradas con faja de seguridad en presencia de los fiscales y los camiones que las trasladan tendrán rastreadores satelitales.
La legislación argentina establece que, para tomar los porcentajes que indique si hay o no ballotage, se tienen en cuenta los llamados votos positivos. Es decir, que no se toman en cuenta los votos en blanco ni los anulados. Si el candidato A saca 40 votos; el B, 30, el C, 20; el D, 5; el E, 3; el F, 2 y hay tres votos en blanco y dos anulados, el porcentaje es 40, 30 y 20 para los tres primeros candidatos.

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