Cuestionan el estado de abandono del exjardín Bambi de Kilómetro 3

Hace casi dos años dejó de funcionar uno de los jardines más emblemáticos de Comodoro. Sus instalaciones se encuentran en estado de abandono y la comunidad educativa, que luchó para que la institución siga funcionando, cuestionó la falta de atención en el espacio.

En diciembre del 2017 se cerraron las puertas del jardín de infantes “Bambi” de Kilómetro 3 debido que DASU, la obra social de los trabajadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), no podía hacer frente a los gastos que significaba mantenerlo abierto.

El establecimiento funcionó durante 23 años y significó un gran golpe para la comunidad de zona norte de Comodoro.

Es que desde que se conocieron las intenciones de la obra social, la comunidad educativa realizó diferentes acciones para que “Bambi” siguiera funcionando. Reuniones con funcionarios políticos, marchas y abrazos solidarios, entre otras actividades, buscaron torcer el rumbo del establecimiento. Nada de esto fue posible. El jardín de infantes cerró sus puertas y hoy, a casi dos años del adiós, sus instalaciones se encuentran en estado de abandono.

Yuyos, toboganes oxidados y hamacas despintadas conforman el triste cuadro que se puede observar en el patio de juegos que supo albergar a cientos de niños.

La situación reabrió una vieja herida de la comunidad educativa y que todavía no puede entender cómo DASU decidió cerrar un establecimiento emblemático.

En diálogo con El Patagónico Maite Luque, una de las madres que participó en la comisión de padres que buscó que el jardín continuara funcionando, lamentó el estado de las instalaciones.

“Cuando terminó esa lucha, nos quedamos tranquilos porque más de lo que hicimos no pudimos hacer. Sentíamos que el proyecto merecía continuar no solo para nosotros sino que estaba bueno que continúe en la ciudad”, añadió Luque.

“Pasaron los años y lo vivimos con mucha impotencia igual sabiendo que nosotros hicimos todo lo que está a nuestro alcance. Sin embargo, no era eso lo que se necesitaba. La verdad es que nos da mucha tristeza por cómo está el lugar, pero fuera del lugar físico hay cierta impotencia en la posibilidad de continuar con el proyecto por lo que significaba. Sí tenemos claro que la única oportunidad de continuarlo era a través de DASU y a ellos no les importó. Ellos decidieron terminar con el proyecto”, cuestionó.

DOLOR TRAS LA LUCHA

Luque también valoró el trabajo de funcionarios políticos, de la casa de altos estudios y de todos los vecinos que abrazaron la causa. “Todos estábamos interesados en continuar con el proyecto pero DASU era la única parte de todo esto que no quería saber nada con el jardín. Entendemos que era una cuestión económica, pero nosotros nos encargamos de conseguir más inscriptos para el nuevo ciclo lectivo. Sinceramente no quisieron saber nada de nada”, criticó.

Asimismo, cuestionó el poco tiempo de aviso que tuvieron los padres para inscribir a sus hijos en otro jardín teniendo en cuenta que en enero de 2018 fue ratificada la decisión de la obra social de los trabajadores de la UNPSJB.

“Se jugó desprolijamente con los tiempos. Nos avisaron un 29 de diciembre que el jardín no continuaba y nos impidió un montón de soluciones alternativas como un jardín autogestionado o armar una cooperativa. Todas esas intenciones estaban porque éramos un montón de actores que queríamos que este proyecto continuara pero DASU no quiso”, aseveró.

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