El largometraje “Sin retorno” llega al Espacio Incaa 1810

Leonardo Sbaraglia, Federico Luppi, Ana Celentano y Luis Machín son los protagonistas de esta película que cuenta la historia de una familia que pierde a un hijo luego de ser atropellado cuando andaba en bicicleta. El pedido de justicia, la inoperancia y urgencia de la justicia llevan a acusar a una persona inocente, quien deberá soportar la acusación en medio de una serie de dificultades.

“Cenizas del paraíso”, “Plata quemada”, “Kamchatka” y “El método”, fueron algunas de las películas en las cuales colaboró el joven cineasta Miguel Cohan, quien escribió y dirigió su primer largometraje, titulado “Sin retorno” que se presentará en el Espacio Incaa Km 1810 del cine Teatro Español.
Este martes y miércoles se estrenará en Comodoro Rivadavia la película que cuenta el accidente de un joven ciclista que muere arrollado por un conductor que huye sin dejar rastro.
No hay indicio alguno que lo incrimine. Sin embargo, el padre de la víctima, apoyado por los medios de comunicación, exige que el culpable sea hallado y que se lo castigue con todo el rigor de la ley.
Ante esta situación, una serie de acontecimientos fortuitos y una justicia contaminada por la opinión pública ponen al hombre equivocado en el banquillo de los acusados. Envueltos en el entretejido del azar y las decisiones desesperadas, el culpable, el acusador y el inocente irán precipitándose poco a poco hacia una espiral de la cual no hay retorno.
Leonardo Sbaraglia, Federico Luppi, Ana Celentano y Luis Machín son los protagonistas de este filme que mantiene un tono realista y seco cercano al estilo  norteamericano de los años setenta.
Es una película que intenta reflexionar sobre esa extraña frontera que existe entre las acciones y sus consecuencias, entre lo criminal y lo cotidiano, entre el policial y el drama.
El cineasta explicó que “cuando comenzamos a escribir el guión, la relación indivisible entre las acciones y sus consecuencias se impuso de inmediato. Matías atropella a un ciclista y huye. Esto produce claras consecuencias en su familia y en la del joven muerto, pero también en la de Federico, que minutos antes pasó por el mismo lugar y termina siendo acusado”.
“A partir de esto vimos cómo una compleja red de personajes e interacciones crecía ante nosotros”, prosigue el director, describiendo su trabajo con la coguionista Ana Cohan. “Era una red que necesitaba un relato con múltiples puntos de vista, en donde la acción de cada uno de los personajes termina teniendo consecuencias sobre los otros y finalmente sobre sí mismo. El desafío para Ana y mío era comprender esas acciones, entender sus razones sin juzgarlas. Incluso conociendo las repercusiones trágicas sobre los otros, y aun sabiendo que, tarde o temprano, esas consecuencias volverían sobre ellos mismos”.

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