En Escuela 221 no tuvieron clases porque vándalos rompieron caños de la cisterna

Las autoridades de la Escuela Provincial 221 informaron que ayer no se dictaron clases debido a que autores hasta ahora ignorados destrozaron uno de los caños de la cisterna del edificio. El 12 de mayo se produjo el robo de una bomba inteligente valuada en 15 mil pesos que permitía abastecer a la institución.

El edificio donde funcionan las escuelas 221 y 755, ubicado en Laguna Blanca al 300 del barrio Standart Norte, volvió a sufrir un nuevo acto de vandalismo. Es que el jueves a las 21, el personal de la institución detectó una gran pérdida de agua que provenía de la cisterna que se encuentra en el patio trasero.
En consecuencia, los directivos y el personal de limpieza decidieron inspeccionar y encontraron que uno de los caños que permite la elevación del agua había sido destruido lo que ocasionó que ayer se suspendieran las actividades.
Este nuevo problema se suma a la cancelación de las clases para el turno mañana durante el jueves debido a los cortes rotativos que estableció la Sociedad Cooperativa Popular Limitada. “No teníamos agua y no podíamos dar clases. A la tarde (del jueves) sí pudimos dar clases porque logramos juntar un poco de agua”, explicó a El Patagónico la directora de la Escuela 221, Laura Frias.
Frias sostuvo que el 12 de mayo ya se robaron una bomba inteligente, valuada en 15 mil pesos, que permitía llevar agua desde la red y elevarla de manera continua hasta la cisterna.
"Los vecinos no vieron nada. Tenemos cámaras de vigilancia, que instalamos porque antes ingresaban dos o tres veces en el año, pero no se ve nada. Así que no sabemos quién fue o cómo fue”, lamentó la directora.
"Lo que llama la atención es que las personas que robaron la bomba no violentaron la puerta de acceso. Suponemos que entraron por el ventilete de la puerta y se dieron el lujo de traer herramientas y todo porque hasta ese momento estaban todos los caños intactos”, agregó.
Debido a los días sin clases, los directivos decidieron realizar una asamblea con los padres de los alumnos para explicar la situación y ver la manera de poder conseguir una nueva bomba inteligente que les permita sortear los cortes rotativos de agua.
"Esa bomba fue colocada a finales del año 2015 y nunca habíamos tenido problemas con el agua. Había veces que el barrio no tenía agua, pero nosotros sí. Nunca habíamos tenido suspensiones de clases por falta de agua”, destacó Frias.
En ese sentido, los padres firmaron un petitorio que será entregado a las autoridades del Ministerio de Educación para que puedan brindar una solución. “Con Supervisión (de Escuelas) tratamos de contactar con (la Secretaría de) Obras Públicas, que antes se había comprometido a adquirir una nueva bomba pero todavía nada). Ahora tenemos que esperar que se sequen las otras bombas para que el lunes podamos volver a dar clases”, indicó la directora de la Escuela 221.

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