ESTANCIAS ARGENTINAS: UN REMANSO PARA EL TURISMO Y LA MEMORIA

“Los herederos de las familias tradicionales homenajean a sus huéspedes con los secretos de la gastronomía regional y les proponen ser protagonistas de las actividades típicas de una estancia rural. Es la mejor manera de viajar y a la vez conocer y comprender la historia argentina”, dijo Lisandro de la Colina, director de Guía Tierra Buena, que desde hace diez años es referente de establecimientos premium en el país.

Olor a tierra fértil, a cosechas multiplicadas. Sonido de espuelas, de leña crepitando en una tarde fresca. El premio de la conversación cuando cae la noche. Así se diseñó el paisaje rural de la Argentina en las estancias de los pioneros que se asentaron en sus variadas geografías: pampa, sierra y cordillera. ¿Dónde conocer mejor y de primera mano la historia argentina que en las estancias de tradición? Herederos de aquellos primeros hacendados abren las tranqueras para revelar las costumbres y saberes de sus antepasados a todo aquel que esté dispuesto a descubrirlos. La Guía Tierra Buena, referente de los establecimientos premium de la Argentina, brinda información actualizada y detallada acerca de los distintas estancias, posadas y hoteles dedicados al turismo rural, las actividades que proponen las particularidades de los servicios. Así, los visitantes pueden elegir dónde ser los protagonistas en función de sus intereses, rodeados de entornos naturales únicos para disfrutar del relax del silencio y sentirse auténticos gauchos.
Desde hace diez años Lisandro de la Colina, director de la guía, difunde el valor de las estancias legendarias que conservan muchas de las características de sus primeros tiempos. “Los establecimientos históricos mantienen la idiosincrasia y las huellas del poderío que caracterizó a los productores rurales, reflejado en numerosas construcciones conservadas con el diseño original, por eso son semejantes a pequeñas ciudades, con su tambo, su escuela y su panadería. Años atrás esas historias estaban vedadas para el público y sólo se repetían dentro del círculo íntimo de la familia, hoy se puede conocer cómo vivían las familias tradicionales hace cien años a partir de los detalles y las actividades que formaban parte de su vida cotidiana”, explicó. Tal es el caso de la estancia Juan Gerónimo, cuatro mil hectáreas sobre la costa del Río de la Plata, donde el agua lucha para ampliar sus dominios. “Su particularidad es el entorno agreste, salvaje, con paisajes que permanecen vírgenes a la mano del hombre, además de la atención dedicada de sus propietarios”, describe De la Colina. En la actualidad es administrada por Benjamin Muniz Barreto en la producción ganadera y sus hermanas Damasia, Carlota y Florencia se ocupan de las propuestas turísticas y la gastronomía. Los sabores de Juan Gerónimo combinan carnes y verduras: los asados adquieren el perfume único de la madera de tala y el budín de berenjenas guarda los secretos que la abuela María Luisa Tornquist supo transmitir a sus descendientes. “Ella bautizó a la estancia en homenaje al espíritu aventurero de un pirata inglés llamado John White, uno de los primeros hombres que reconoció la zona”, dijo Florencia Barreto, nieta de María Luisa. “Otra de las anécdotas que nos contaba tiene a Jorge Newbery como protagonista. Volaba en globo aerostático hacia Uruguay cuando cayó en la estancia. Lo encontró el capataz, y éste consultó a mi abuela qué hacer con aquel hombre. Ella le dijo que lo atendiera como un huésped suyo, pese a que en ese momento no sabía de quién se trataba”, relató.

QUE SE PUEDE HACER
Una de los principales atractivos de la estancia es el avistaje de aves: en la Bahía de Samborombón descansan miles de ejemplares que migran de Canadá a Bariloche y de la Antártida hacia el norte; los cangrejales les garantizan los insectos que serán su alimento para luego seguir su viaje (la UNESCO la considera parte de la Reserva Mundial de Biósfera del Parque Costero Sur). Los médanos, imponentes en sus caprichosas formas, son accesibles por medio de caminatas o cabalgatas, excursiones que también permiten disfrutar de los infinitos montes de tala. “Se pueden pasar tres días trotando por la estancia sin repetir el paisaje”, aseguró Barreto, quien conoce los secretos de cada rincón de su estancia familiar. A la hora del relax, vale la pena hojear los tomos del siglo XVI conservados en su biblioteca. Los títulos, en inglés, francés y alemán, abarcan amplia variedad de géneros: desde literatura de viajes a arquitectura de estilo tudor. “Los tomos de cultura incaica remiten a mi abuelo Benjamín Muñiz Barreto, un arqueólogo apasionado por las culturas latinoamericanas”, recordó Florencia.
Legado jesuita. Dentro de la amplia lista de estancias que describe la Guía Tierra Buena se encuentra Las Carreras, ubicada a 12 kilómetros de Tafí del Valle. Difícil imaginar a los primeros jesuitas instalándose allí en el siglo XVIII, en medio del silencio desértico. Quizás los inspiró la cercanía al cielo y los imponentes cerros que la mano más diestra diseñó en el corazón tucumano. En 1879, el que sigue siendo uno de los cascos de estancia más antiguos del valle fue adquirido por antepasados de la familia Frías Silva. Sus anchos muros, construidos para amedrentar vientos y al sol furioso de las alturas tienen la textura del adobe (ladrillo de barro), caña, paja, tientos de cuero y piedra. “Tanto en las habitaciones como en los espacios comunes está presente el sello de la identidad regional. Las mantas, los utensillos de la vida cotidiana y hasta los distintos elementos decorativos son diseñados y producidos en forma artesanal, respetando las técnicas ancestrales de los primeros habitantes de la región”, relató Lisandro de la Colina, quien además recomendó la visita a la centenaria quesería de la estancia, donde se puede apreciar el circuito completo: desde la extracción de la leche de las vacas hasta el envasado de los productos. “Si bien contamos con la última tecnología, también pretendemos que nuestros quesos, a los que identificamos con la letra M, la marca de la estancia, conserven los sabores que conocimos por nueve generaciones”, dijo Inés Frías Silva, quien atiende a sus huéspedes personalmente. “En la gastronomía resaltamos los productos propios, como el queso, las papas y el dulce de leche en los postres”, explicó. Otra particularidad de Inés es que no escatima anécdotas, como aquel viaje de Nicolás Avellaneda, entonces Presidente, a Tucumán, en el que hizo llamar a su hermano, Tula Avellaneda, mientras este descansaba en la estancia. “Tendrás el cargo de el Presidente, pero seguís mi hermano y estamos a la misma distancia, así que si querés verme, tendrás que viajar vos”, le dijo Tula. Nicolás no dudó en mandarlo a buscar por la fuerza pública.

MAS QUE UN PASEO
Además de las tradicionales actividades agropecuarias, Las Carreras propone una amplia gama de opciones para reconocer el entorno: trekking, mountain bike, cuatriciclo y cabalgatas de hasta tres días, además de excusiones a otros atractivos que se esconden entre los cerros de hasta 4.500 metros de altura que componen el paisaje norteño.
Aire nómade. La Isolina se suma a la completa lista de establecimientos históricos que recomienda la Guía de Tierra Buena, con diez años de trayectoria en el turismo de estancias y aliada estratégica de la prestigiosa revista Lugares y la Secretaría de Turismo de la Nación. Pampa lisa y honesta, a orillas del arroyo Tapalqué, en Olavarría, donde la familia Louge se multiplicó desde 1889, en convivencia pacífica y trato cotidiano con los indígenas de la tribu de Catriel. La fuerza noble de la naturaleza marcó el trato: los aborígenes podían llevarse el ganado de la estancia siempre y cuando dejaran los cueros, que Ettiene Louge exportaba a Inglaterra. De su matrimonio con Germaine Picot nacieron ocho hijos, de los cuales el mayor fue Esteban, abuelo del actual propietario. Esteban fue quien encargó al arquitecto Blas Dhers la construcción de casco para ser utilizado como residencia de verano, custodiado por un parque de cinco hectáreas de eucaliptus, cedros, pinos y casuarinas. Durante el invierno, los jardines se tiñen como el sol, con flores amarillas de los aromos, en un homenaje a la agasajada del parque: la camelia de 80 años.
Las corrientes inmigratorias del siglo XIX se exhiben en La Isolina: la fachada inglesa esconde un patio interno de forma conventual mientras que el mobiliario combina distintos estilos: colonial, inglés y francés. La mesa es el escenario de un desfile de platos tradicionales de la familia, elaborados en forma artesanal con productos nacidos de su huerta. Entre los más aclamados de generación en generación se encuentran los exquisitos secretos en carnes y verduras nacidos del horno de barro. Para disfrutar del asado, nada mejor que una amplia mesa en la restaurada pulpería. El rancho de 1884 fue restaurado y en sus vitrinas exhibe sables, morteros y cartuchos encontrados en la zona, vestigios de antiguos combates entre aborígenes y soldados. Allí se puede degustar una típica bebida blanca en la antigua barra de madera y disfrutar de una partida de truco, metegol o el tradicional juego del sapo. Después de una merecida siesta para los que quieran desprenderse de las fatigas de la ciudad, llegará el tiempo de retomar las actividades al aire libre: cabalgatas al mando del guía más experto: Juan Louge, cuarta generación de la familia. Acompañará a los visitantes hacia los rincones más lindos de la estancia, con islas, arroyos y saltos de agua, y recuperará las aventuras relatadas por sus abuelos en circuitos que se diagraman según el interés del viajero También se puede disfrutar de observación de aves, caminatas, canotaje, partidos de tenis y bochas. “Queremos que nuestros huéspedes sientan que están en nuestra casa y no en un hotel, por eso priorizamos la atención personalizada y diseñamos un programa de acuerdo a sus intereses”, contó María Louge, una anfitriona de lujo.
Puntos de venta de Guía Tierra Buena: Librerías Distal, Jenny, librerías turísticas, a través del  site www.guiatierrabuena.com.ar, por teléfono al 4701-0999, y en todos los establecimientos que participan de la Guía.
Precio: $30

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