En todas sus dependencias marítimas, fluviales y lacustres del país, la Prefectura Naval Argentina rendirá mañana sentido homenaje a los hombres de la institución que combatieron en la Guerra de Malvinas, recordándose que habrán de cumplirse 38 años del hundimiento del Guardacostas “Río Iguazú” cuya tripulación enfrentó con firmeza el ataque de aviones Sea Harrier británicos.

Por tal motivo se difundió un comunicado a través del cual se resume la actuación de los efectivos de esta fuerza de seguridad que defendieron la soberanía nacional.

En Caleta Olivia, donde existe una réplica en miniatura de CG 42 “Río Iguazú” el informe fue suministrado por el jefe de la dependencia local, prefecto Ariel Mongiat,

En principio se recuerda que ese guardacostas arribó al archipiélago el 13 de mayo de 1982 junto a su gemelo GC 43 “Islas Malvinas” tras romper el bloqueo militar aeronaval impuesto e incluso evitando el asedio de un submarino nuclear detectado. La travesía fue de 600 millas marinas y en medio de una furiosa tormenta, con olas de siete metros.

Armados con dos ametralladoras Browning calibre 12,7 mm. el primero en entrar en combate fue el “Islas Malvinas”. En tanto, el “Río Iguazú”, bajo el mando del subprefecto Eduardo Olmedo, fue atacado a las 08:25 del 22 de mayo cuando se dirigía hacia Puerto Darwin (transportando material para fuerzas del Ejército) por dos aviones Sea Harrier con cañones de 30 mm. que le produjeron averías en el casco.

Al repeler la embestida con fuego de ametralladoras propias, perdió la vida el cabo segundo Julio Omar Benítez.

Aunque los motores seguían funcionando, otro suboficial de la misma graduación, Raúl Ibáñez, tuvo que subir a cubierta debido a que la sala de máquinas se inundaba.

Al ver a su compañero muerto, tomó su lugar y empuñando la ametralladora Browning derribó a uno de los Sea Harrier tripulado por un capitán de corbeta de apellido Batt, en tanto que el otro se alejó hacia el portaviones “Hermers”.

Además, en la acción bélica, resultaron heridos el oficial principal Gabino González, el ayudante Juan José Baccaro y el cabo segundo Carlos Bengochea.

Prácticamente inutilizado, el guardacostas fue embicado en una isla al este de Puerto Darwin, para permitir la posterior recuperación de las armas pesadas equipos de comunicaciones y víveres, por lo cual su misión original fue cumplida.

“Como ejemplar muestra del espíritu que animaba a nuestros héroes – señala el informe- debe destacarse que, por un profundo sentido en la preservación de la Fe y de los símbolos de la Patria”.

Además, se rescató la imagen de la Santísima Stella Maris y el Pabellón Nacional, en tanto que el cabo Benítez fue inhumado el 24 de mayo en el cementerio de Puerto Darwin con las honras fúnebres correspondientes.