Incendios sin control: denuncian "desidia" del gobierno de Córdoba

Vecinos del Valle de Punilla organizados en asambleas responsabilizaron en un comunicado al Gobierno provincial por "la desidia tanto para la prevención como para la contención de los incendios y el fallecimiento de dos cordobeses defendiendo el ambiente y la vida".

Dos focos de incendios forestales se mantienen activos en la provincia de Córdoba y avanzan en el departamento de Punilla y las serranías que rodean a Alta Gracia. Tras confirmarse que el viernes murió un hombre que ayudaba a apagar los incendios -el segundo caso registrado-, vecinos del Valle de Punilla organizados en asambleas responsabilizaron en un comunicado al Gobierno provincial por "la desidia tanto para la prevención como para la contención de los incendios y el fallecimiento de dos cordobeses defendiendo el ambiente y la vida". Por su parte, en San Luis hay dos incendios activos en el lado oeste de la Sierra de Comechingones.

"Sostenemos que el gobierno de Córdoba y sus reparticiones encargadas de generar los mecanismos para la protección del ambiente y las personas que lo habitamos, están siendo totalmente incapaces de afrontar la magnitud del impacto socioambiental generado por los incendios forestales", expresaron las Asambleas del Valle de Punilla en un comunicado. Es que los incendios en las sierras cordobesas continúan activos y este lunes los focos de Punilla y Alta Gracía avanzaron a pesar de la acción de diez aviones hidrantes, un helicóptero y 300 bomberos.

El comunicado asegura que "en las sierras de Córdoba casi la totalidad de los focos de incendios son generados para responder a intereses económicos en desmedro del ambiente". Según los vecinos, el 90 por ciento de los incendios son intencionales y aparecen en zonas que luego son loteadas, con un interés especial por "limpiar" las sierras para ganadería y agricultura.

"La mayoría de los incendios se provocan en zonas rojas y amarillas, que son restrictivas para los emprendimientos productivos agroganaderos", explicó a este diario un representante de las Asambleas, quien agregó que "aunque el bosque este quemado, estas zonas deben mantenerse por ley en la misma calificación de suelo, en zona roja o amarilla". Los asambleístas de Punilla estiman que en lo que va del año las llamas arrasaron con cerca de 50 mil hectáreas y piden ayuda del gobierno Nacional, ya que la magnitud de los focos de incendio comienza a superar los bomberos.

Además, los activistas denuncian que, desde los fallecimientos de Cristóbal Varela y José Roble, dos vecinos que colaboraban para apagar los incendios, el Gobierno provincial comenzó a "menospreciar y criminalizar las acciones de defensa del bosque nativo llevadas adelante por brigadas de vecinos y vecinas organizadas", según se lee en el comunicado.

Uno de los funcionarios señalados por esta "criminalización" es el director de Defensa Civil, Diego Concha, quien manifestó que "si las personas continúan entorpeciendo la tarea se utilizará la fuerza pública”, en relación a quienes se organizan para apagar las llamas. En el comunicado, las Asambleas aseguran que "en vez de proponer capacitaciones para vecinos y vecinas, interesadas genuinamente en resguardar el territorio y ofrecer insumos para contener los incendios, Concha propone usar la fuerza policial para reprimir al pueblo que protege su lugar".

Por su parte, en el noreste de San Luis, cerca del límite con Córdoba, continúa activo el incendio que se inició el jueves pasado en la zona del Chorro de San Ignacio, en la localidad de Villa Larca, y se extendió el viernes hacia la ciudad de Papagayos. Aunque el sábado los bomberos lograron controlar las llamas y así evitar que llegaran a zonas urbanas, ahora el fuego volvió a activarse en dos focos.

El jefe de prensa del Ministerio de Seguridad de la provincia de San Luis, Gabriel Casari, sostuvo que "el incendio que comprometió a Villa Larca y Papagayos el fin de semana fue controlado", pero los vientos presentes en la zona "hicieron que el fuego se corriera al lado oeste de la Sierra de Comechingones donde es muy difícil combatirlo debido a la altura y a la presencia de cañadas inaccesibles para los bomberos".

Además, Casari explicó que durante el fin de semana se distribuyeron "autobombas en cercanía a las zonas más pobladas para evitar daños materiales" y que "solo hubo que lamentar el avance del fuego sobre cinco cabañas en construcción, pero no tuvimos que lamentar otro tipo de pérdidas materiales ni de vidas humanas".

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