Las fuentes judiciales confirmaron que el cuerpo hallado durante la mañana del domingo en la zona de un basural clandestino, situado donde concluye el barrio Laprida, era de Luis Miguel Cabrera, oriundo de la provincia de Chaco.
El malogrado joven se dedicaba a tareas de albañilería y había regresado hace unos meses a Comodoro, donde había vivido varios años. En el último tiempo alquilaba una casa en un inquilinato del barrio José Fuchs. No tenía familiares en la ciudad y por ello costó confirmar su identidad.
Hay que recordar que el cuerpo de Cabrera tenía un corte en la cabeza y que estuvo en un zanjón de ese basurero clandestino al menos entre 10 y 15 días atrás. En sus ropas tenía el documento de identidad, pero fue confirmado con otras pruebas científicas.
La autopsia corroboró que tenía un profundo corte en la cabeza que le habría causado a muerte, pero las fuentes consultadas mantuvieron en reserva mayores detalles para continuar con la investigación del homicidio.
Ahora, los investigadores policiales y fiscales deberán averiguar el círculo con el que se relacionaba Cabrera. Se tratará de obtener mayor información para conocer si había tenido algún problema y con quiénes.
El cuerpo fue arrojado en un alejado lugar del casco urbano que conecta con yacimientos petroleros. Justamente, el cuerpo fue encontrado por un trabajador de la actividad que “pasó por ese lugar para ver si podía reciclar algún elemento y se encontró con la presencia del cuerpo”, había explicado el jefe de la comisaría de Laprida, Cristóbal Infante.
Además, en ese sector no se cuenta con ninguna cámara de seguridad, siendo un lugar donde transita únicamente “personal petrolero y gente que va a tirar basura. No hay cámaras, no hay iluminación, es una zona semi rural”, puntualizó el jefe policial.