El domingo 23 de octubre, Saúl Domingo Anticaneo llegó a su departamento a la medianoche. Estaba cansado y se acostó en la cama. Hasta unos minutos antes de la 1 había mantenido una charla telefónica con su novia que se encontraba en la localidad de Ricardo Rojas, donde de lunes a viernes se desempeña como docente en una escuela de nivel primario.
En tanto, durante la tarde y noche del sábado 22, el payador de “El Chalía” había estado con sus amigos en un taller mecánico. Todos colaboraron en reparar el vehículo de Anticaneo para que pudiera viajar a ver a su pareja al día siguiente. También sabían que Saúl tenía pensado recorrer algunas estancias para comenzar con su nueva actividad vinculada a los caballos.
Hasta hace un tiempo trabajaba en la verdulería “El Coirón”. Por su simpatía y buena atención, era conocido por la mayoría de los vecinos de Río Mayo. Del mismo modo, su vocación como cantor de payadas y milongas “criollas” lo convirtió en un animador constante en programas de radio y los festivales de doma y folclore de la región.