Mientras Melisa Heredia buscaba a su hija de 14 años, Claudio Barrelier le envió un mensaje que la Fiscalía considera un intento de intimidación para demorar su pedido de ayuda. “Si llamás a la Policía te pueden hacer estudios y estuviste consumiendo”, escribió. Después borró esa respuesta de su celular, aunque la conversación quedó registrada en el teléfono de la mujer y fue incorporada a la investigación por el femicidio de Agostina Vega, en Córdoba.
Ese intercambio forma parte de las pruebas detalladas por el fiscal Raúl Garzón en la requisitoria de elevación a juicio. El análisis de los dispositivos permitió reconstruir la eliminación de mensajes, llamadas y dos fotografías de la adolescente tomadas durante la madrugada del crimen.
Para la Fiscalía, las maniobras respondían a un patrón de “ocultamiento y eliminación de pruebas o elementos incriminatorios”. Los peritajes informáticos y la revisión de los teléfonos de otros imputados permitieron recuperar parte del material.
LA CONVERSACION CON LA MADRE
A la 1.05 del 24 de mayo, Heredia le preguntó a Barrelier qué había hablado con Agostina. El acusado respondió que la adolescente le había pedido que la llevara a la casa de un amigo y que él le había dicho que carecía de movilidad.
La mujer le explicó que su hija llevaba unas tres horas fuera de casa, que sus amigas desconocían dónde estaba y que tenía el teléfono apagado. Cuando mencionó la posibilidad de llamar a la Policía, recibió el mensaje referido a su supuesto consumo.
Garzón interpretó esa respuesta como una maniobra realizada “con la clara intención de asustarla, manipulándola, para demorar su alerta a la autoridad policial”.
Heredia cuestionó el comentario y rechazó el posterior ofrecimiento del acusado de acompañarla en la búsqueda. Según la reconstrucción del expediente, Agostina había ingresado a la vivienda de Barrelier, ubicada en Juan del Campillo 878, a las 22.55 de la noche anterior.
Otra conversación eliminada corresponde a Matías Córdoba, inquilino del inmueble e imputado por encubrimiento. Antes de llegar, le envió un audio a Barrelier para pedirle un colchón. “Pasá derecho está en el comedor”, respondió el principal acusado.
Los hermanos Córdoba ingresaron a las 23.04, nueve minutos después que Agostina. Para Garzón, la indicación buscaba evitar que se detuvieran y advirtieran la presencia de la adolescente.
LA ORDEN DE BORRAR Y LOS RUIDOS EN LA VIVIENDA
Durante esa madrugada, Marianela Palmero, pareja de Barrelier, le escribió después de escuchar un ruido proveniente del sector delantero de la casa. La Fiscalía reconstruyó que él le ordenó borrar el mensaje y ella lo hizo.
El propio acusado mencionó esa comunicación en una escucha telefónica incorporada al expediente. En su quinta y última declaración, el 7 de septiembre, sostuvo que Palmero había escuchado un golpe y que le había contestado “Dejame de joder, borrá eso”.
Consultado sobre si solía pedirle que eliminara conversaciones, respondió “Sí, por costumbre”. Palmero describió esa dinámica al declarar que “él era muy obsesivo, me hacía borrar todas las conversaciones con él”.
En su declaración del 21 de agosto, la mujer había afirmado que escuchó un grito de hombre acompañado de insultos. Según la requisitoria, permaneció en su sector de la vivienda y tampoco pidió ayuda.
Garzón señaló que existían antecedentes de gritos en el inmueble. El 7 de mayo, Palmero había contado en un grupo de WhatsApp que, junto con Ludmila Ascarruz, habían avisado a la Policía por los gritos de una chica. También se encontraron mensajes de abril de 2025 en los que preguntaba por un grito y advertía a Barrelier que su voz podía escucharse desde afuera.
Las pericias confirmaron que las comunicaciones de la madrugada del femicidio habían desaparecido de ambos celulares. Algunas llamadas realizadas entre el 23 y el 25 de mayo pudieron reconstruirse mediante intervenciones telefónicas dispuestas en otra causa contra Barrelier, vinculada con la entrega de licencias de conducir.
FOTOGRAFIAS RECUPERADAS
A las 00.17 del 24 de mayo, Barrelier tomó fotografías de Agostina inmovilizada sobre una cama. Las dos imágenes fueron eliminadas de su iPhone, pero los especialistas lograron recuperarlas de la memoria caché.
El informe de la Dirección de Investigación Operativa de la Policía Judicial de Córdoba identificó una “eliminación deliberada de las fotos originales de la cámara nativa” y estableció que también había vaciado la papelera de Google Fotos.
En las imágenes aparecía una colcha que Osvaldo Fassetta, otro de los imputados, utilizaba diariamente. Según la investigación, dejó de ser encontrada desde aquel domingo.
Fernanda Alaniz, abogada del padre de Agostina, afirmó en declaraciones a El Doce que el acusado “guardaba fotografías a modo de trofeo”. La letrada informó además que entre los archivos apareció una imagen de otra mujer maniatada, cuya identidad se intenta establecer.
Alaniz sostuvo que otras mujeres denunciaron abusos atribuidos a Barrelier y pidió que posibles víctimas se acerquen a la Justicia.
SEIS ACUSADOS A JUICIO
La acusación sostiene que Barrelier abusó sexualmente de Agostina y la asesinó por estrangulamiento. Según la Fiscalía, después desmembró el cuerpo, ocultó los restos y los trasladó a un descampado del barrio Ampliación Ferreyra.
Otras cinco personas fueron enviadas a juicio por encubrimiento agravado. Se trata de Osvaldo Fassetta, amigo del principal acusado y residente de la vivienda; Soledad Andreani, su expareja, quien le habría prestado el Ford Ka utilizado para trasladar los restos; Marianela Palmero, que estaba en el inmueble la noche del crimen; y Matías Córdoba y Ludmila Ascarruz, inquilinos de la planta alta.
Con información de Infobae