Casi desde la cuna, Lucila Dietrich estuvo involucrada en el mundo de los fierros. La primera hija de Guillermo, el dueño del Grupo Dietrich, vio un nicho de negocio no explorado hasta hoy en un contexto machista y así creó “Mujeres al Volante”, una comunidad para “ellas”, unas 250.000 mujeres cuyo objetivo es, por un lado, ayudarse mutuamente, y por otro, “lograr independencia y libertad a través de los autos”, como le gusta decir a “Luly” cada vez que le preguntan sobre su emprendimiento.
Tiene 44 años. Estudió Licenciatura en Publicidad. Comenzó a trabajar desde muy joven junto a sus hermanos en la empresa familiar. Hija de Hadita y Willie, hermana de “Guillo” (actual Ministro de Transporte de la Nación), de Hernán y de Coni. Junto a Pablo, su marido y compañero desde hace 18 años, tienen una hija de 15 años, Olivia “y Gloria, la perra de 8 años, completa nuestra hermosa familia”, cuenta la empresaria, a quien presentamos en un mano a mano con Biz.
Periodista: ¿Cómo surgió la idea de Mujeres al Volante?
Lucila Dietrich: En una industria extremadamente machista siempre trabajé con hombres y notaba el poco espacio que tenía la mujer en el sector automotriz. Así nacieron mis inquietudes sobre buscar un enfoque femenino en un público que comenzaba a crecer notablemente. Recién ahí encontré mi verdadero espacio en la empresa y en 2009 arrancamos con una acción de marketing 1 a 1 con las clientas de Dietrich que lo llamamos “mujeres al volante”. Les empezamos a dar un lugar. A preguntar qué necesitaban. Qué querían. Esta idea que tenía estaba validada por datos que confirmaban que la mujer tenía una participación en el mercado pero las marcas no se estaban dando cuenta. El 80% de ellas influían en la decisión del auto familiar y el 30% directamente lo definían.
P.: ¿En qué momento las mujeres comienzan a tomar protagonismo en un ambiente tan masculino como el de los autos?
L.D.: La mujer siempre tuvo presencia en la industria pero muy poco protagonismo. Hay algunas historias muy interesantes pero que no se conocen, y Juana Norrild detalla muy bien en “Rouge y tacos al volante”. En 1886 Martha Benz, la mujer del dueño de Mercedes Benz, fue la primera que estuvo al volante de un auto. Decía que el vehículo que había fabricado su marido necesitaba promoción para conseguir el éxito comercial. Fue así que recorrió junto a sus hijos 80 km desde dónde vivían, hasta la casa de su madre. Volvió a su casa después de cinco días de ausencia. Este viaje -el primero de la historia- le dio al vehículo tanta publicidad, que Benz logró vender una gran cantidad de autos como consecuencia de esto.
P.: ¿Y en la Argentina?
L.D.: En 1910 surgen algunos cambios que se reflejan en la Argentina ya que se le permite a la mujer la realización de deportes y en 1912, se emite la primera licencia de conducir. La mujer no solo accedía al automóvil desde la necesidad laboral o el deseo recreativo, sino también por deporte.
P.: Pero visto desde el lado del negocio: ¿cuándo empiezan a poner el foco las marcas en el nicho femenino?
L.D.: Hace muy pocos años. Hasta hace poco ese espacio que teníamos era sentadas de acompañantes o desde de la sensualidad por el premio que los hombres obtenían gracias al auto que tenían. En el 2009 cuando creamos “Mujeres al Volante”, nunca nos imaginamos que las automotrices nos iban a pedir que hagamos los test drive de los vehículos, que un suplemento de autos de un diario importante, me invite a escribir de autos. Lo mismo pasa con todas las marcas relacionadas o derivadas del mundo de los autos, como las compañías de seguros, de neumáticos, los servicios mecánicos, sistemas de seguridad para el auto, estaciones de servicio, etc. Las marcas se fueron dando cuenta del nuevo rol que ocupa la mujer en la sociedad. Hoy las responsabilidades en un hogar cambiaron, hoy no hay tareas de hombres o de mujeres.
P.: ¿Hay un estereotipo de auto “para mujeres” y “para hombres”?
L.D.: El auto va relacionado al momento de tu vida. Podríamos decir que hay un auto más para las adolescentes, el auto para las que somos mamás, y el auto para cuando tus hijos crecen.
P.: ¿Qué buscan las mujeres cuando van a comprar un auto?
L.D.: Varía mucho según la etapa de su vida. Las más jóvenes buscan algo económico, con onda y que lo puedan “tirar en la calle”. Generalmente, son los autos chicos. En cambio, lo que más se fijan las madres es el tema de la seguridad: si trae sistema de ABS, cuántos airbags tiene, la caja de cambios, la reacción, etc.
P.: ¿Hoy qué porcentaje de mujeres manejan?
L.D.: Solo el 27% de las licencias en Argentina están a nombre de mujeres. Hay que trabajar en eso.
P.: ¿En cuánto influye la opinión de una mujer al momento de realizar una compra en un auto?
L.D.: Hoy esta decisión se toma de a dos, en la mayoría de las parejas. Y si no es así, siempre sugiero que se cambie de pareja (risas).
P.: ¿Qué consejo le darías a una mujer que no se anima a manejar?
L.D.: A las mujeres que todavía no manejan, que se animen. La mejor forma de lograrlo es practicando, la práctica da seguridad y la seguridad saca los miedos.
P.: Y a las mujeres que ya manejan: ¿qué les recomendás?
L.D.: Que aprendan del mundo de los autos y traten de realizar cursos de manejo avanzado. Aquí se aprenden cosas que en la primer instancia del manejo, muy pocos las enseñan. El saber nos hace sentir más seguras, en todo aspecto.
P.: ¿Manejar tiene que ver en cierta forma con la independencia, con empoderamiento económico?
L.D.: Sí, totalmente. Manejar te da alas, y las alas te dan libertad, independencia. A las que no manejan, más allá de que las motivó a que lo hagan por todo lo anteriormente dicho, les exijo que lo piensen como un tema de responsabilidad. Porque si vamos en un auto y tenemos que agarrar el volante porque el conductor se descompuso hay que saber qué hacer. El saber manejar muchas veces salva vidas.
P.: ¿Es fácil emprender en un universo “masculino” siendo mujer?
L.D.: Tuve la suerte que mis socios, hombres, me acompañaron desde el primer momento. Sin un equipo que te acompañe, sea la industria que sea, es imposible. Emprender no es fácil, y querer hacer algo “rosa” en un mundo “celeste” es un gran desafío. Pero cuando tenés una idea y los datos te confirman que es necesaria, hay que atreverse y por sobre todas las cosas hacer.
P.: ¿Cómo fue tu recorrido en el mercado laboral y que experiencias te marcaron a lo largo de esos años?
L.D.: Arranqué en la empresa familiar cuando terminé el colegio. Estudiaba al principio a la mañana, publicidad y a la tarde trabajaba. Empecé teniendo una jefa y aprendí lo que es tener una y lo que yo iba hacer como tal. Vendí planes de ahorro. Armé avisos clasificados, las tarjetas de cumpleaños y todo lo que tenía relación con los clientes. Ayudé a construir los departamentos de atención al cliente, RR.HH. y márketing. En la gestión de RR.HH. continué con lo que mi viejo había marcado desde el arranque, poner mujeres en puestos tradicionalmente ocupados por hombres (mecánicas, vendedoras, asesoras de servicio). Y en el departamento de marketing, empezamos a pensar el lugar que la mujer debía tener en la industria automotriz. Fui directora de comunicaciones del grupo, hasta que pasé a ser responsable del Consejo de Familia del grupo. Y hoy además soy socia.
P.: ¿Qué consejos le darías a alguien que quiere emprender con la familia?
L.D.: El 80% de las empresas argentinas son empresas familiares. Las empresas familiares aportan un 60% al PBI y un 70% al empleo del país. Dato interesante para arrancar. En mi experiencia personal, trabajar con mi familia, es una experiencia muy positiva. Mi padre siempre dice: “Hay empresas que funden familias y hay familias que funden empresas”. Es por eso que digo que es clave armar pautas claras, tener un protocolo familiar, y por sobre todas las cosas aprender a tener conversaciones, no hay nada peor que lo que no se habla (esto aplica a todo tipo de relaciones). Desde muy chicos vivimos la empresa y la aprendimos a amar. Y eso es clave para que una empresa dure en el tiempo.
P.: ¿Te pasó alguna vez algo desagradable por ser una mujer al volante?
L.D.: En la calle sí, y lamentablemente siguen ocurriendo agresiones machistas (el típico ¡andá a lavar los platos!). Soy una obsesionada por las normas de convivencia en las calles. Y una de ellas es muy simple pero no así de implementar: el ceda el paso al peatón. En cada una de las esquinas (esté dónde esté) freno para ceder el paso. Y en muchas ocasiones, el conductor que está atrás comienza a tocar la bocina y en vez de entender lo que estoy realizando me pasa por al lado casi atropellando al peatón y ahí surge el comentario machista. He llegado a poner un cartel en la luneta de mi auto que explicaba lo siguiente: Si freno es porque estoy cediendo el paso a un peatón, no me toques la bocina.
P.: ¿Te sentís identificada con el actual gobierno?
L.D.: Me siento identificada con el cambio y con el nuevo perfil, la preparación y experiencia profesional de los políticos que hoy contamos en nuestro increíble país. Tenemos todo para ser uno de los mejores lugares para vivir. El mundo está en una etapa de transformación y Argentina esta experimentado ese cambio. Por supuesto que todo proceso lleva su tiempo y las cosas no cambian de un día para el otro.
P.: ¿Cómo ves el presente de la industria automotriz?
L.D.: Este año se estima que se venderán 900.000 unidades. Será el segundo año de mayor crecimiento en las ventas detrás del 2013. Si bien el volumen es alto, el sector está con problemas porque no hay una buena rentabilidad ya que los márgenes son muy bajos.
P.: ¿Y de la economía en general?
L.D.: Con proyecciones positivas. Por ahora más ganas que realidades, pero el país se convirtió en un mercado atractivo para el mundo.
P.: ¿Próximos desafíos?
L.D.: Este año avanzamos en el mundo de la movilidad abarcando también moto y bici. Cada vez son más las chicas que se animan a las dos ruedas. Las licencias de conducir motos crecieron proporcionalmente mucho más que las de autos. Y las ciclovías y bicisendas están pobladas de mujeres. Seguimos, también, con el canal digital de Mujeres al Volante TV en nuestra página y la idea es poder llevarlo a un canal de televisión. Y el año que viene vamos a lanzar “Por más mujeres al volante”, un proyecto solidario que tiene como objetivo enseñarles a manejar a mujeres de barrios humildes. Muchas veces no tienen a nadie que las guíe, ni dinero para pagarse clases de manejo, por eso queremos darles las herramientas para que lo puedan hacer. Fomentar el manejo es fomentar una mujer independiente.
P.: ¿Para las mujeres es importante el tamaño del baúl?
L.D.: Preguntale a los hombres, (risas). Es importante, sí. Por lo general las mujeres son las que llevan a los hijos a todos lados y tienen que cargar el cochecito, la sillita, los bolsos. Por eso es un mito que las mujeres se fijan únicamente en el color. Quedó muy anticuado y machista ese concepto.