Sixto “Mumo” Peralta, actualmente en la Universidad Católica de Chile, mantuvo una charla con Diario Patagónico en la cual habló de su gran presente deportivo y repasó su etapa en Rumania. Además, el comodorense se refirió al duro momento en el que se encuentra el equipo que lo vio nacer como jugador, la Comisión de Actividades Infantiles:
- Estuviste cinco años en Rumania y ganaste varios títulos con el CFR Cluj. ¿Costó adaptarse?
La verdad que cuando viajé para allá por primera vez lo hice con bastante miedo porque no sabía con qué me iba a encontrar. Tanto en la vida como en lo futbolístico. Por suerte terminó siendo una experiencia muy positiva, tanto en la vida cotidiana como en el fútbol fue muy lindo. Llegué a un equipo competitivo y que tenía varios argentinos (Culio, Fabiani, Ruiz, Dubarbier y también el uruguayo Pereyra), eso me ayudo mucho para adaptarme los primeros meses.
- ¿Tuviste que cambiar la forma de jugar?
El fútbol en si no es tan fácil. Me llevó un tiempo adaptarme ya que es más físico y un poco más estructurado que lo normal. Aprendí a jugar en una posición más retrasada por el modo de juego del equipo y pude hacerlo con continuidad todos los años, por suerte nos fue muy bien como equipo. Ganamos tres campeonatos, tres Copas rumanas y dos Supercopas en un club que en 100 años de historia nunca había conseguido un título.
- Luego, en junio de este año, llegó la propuesta de Chile ¿Qué fue lo que te sedujo?
Ya tenía en la cabeza hace un tiempito volver más cerca de la familia y los afectos. Después de tanto tiempo afuera quería volver por mi familia, mi hijo mayor ya iba a comenzar la escuela, y tenía a mi hija Lucía que había nacido en Rumania. Además mi esposa Paula estaba embarazada de Esteban que ahora tiene tres meses. Así que hablé con algunas personas para comunicarles esta situación y una de las primeras cosas que se dio fue lo de Católica y la verdad no lo dudé porque conocía el club, sus instalaciones y sabía que es un club muy grande.
- En pocos meses tuviste que jugar la semifinal de la Sudamericana frente a San Pablo ¿Cómo viviste esa experiencia y qué le faltó a la Católica para obtener el pase a la final?
Fue muy lindo. Extrañé el fútbol de acá. Las Copas estas tienen un gustito especial, son más sanguíneas, la gente tanto dentro como fuera del estadio es más cálida, por decirlo de alguna manera. Fuimos de menos a más, nos hicimos muy fuertes de locales y casi todas las series las definimos así. San Pablo fue el único equipo que nos convirtió en casa. La serie con ellos fue pareja, empatamos los dos partidos, pero en el balance general ellos fueron merecedores de pasar a la final.
- ¿Te gustaría volver al fútbol argentino?
A uno siempre le pica el volver a su país, por lo que genera el fútbol, pero la verdad es que estoy contento en Chile y no pienso en este momento que voy hacer después. Ya tengo 33 años y no me gusta proyectar más allá, con el tiempo veré como me voy sintiendo y qué tengo ganas de hacer.
- ¿Qué te genera ver que la CAI esté jugando Argentino B?
Obviamente me gustaría que esté jugando lo más alto posible, pero no me genera nada especial, lo que pasa es que la CAI fue un club muy ganador, desde los comienzos en la B de la Liga de Comodoro hasta llegar al Nacional B no paró de ganar y lograr ascensos. Luego se mantuvo nueve años en el Nacional B con sus propios recursos, cosa que es muy difícil. Está el ejemplo de Brown de Madryn, que con un gran respaldo no pudo estar más de un año y todos los clubes de la zona que intentan y no lo logran. Con esto quiero decir que en la historia de los clubes hay momentos de altibajos, así es el deporte y no hay que volverse loco por eso.
- 12 diciembre 2012