Ubicarse donde se pueda

Así como hay gente que se pelea por conseguir un puesto en el centro de “La Saladita”, otros prefieren apostarse en uno de los extremos para estar más cómodos y olvidarse de los problemas. Es por eso que la calle O’Donnell se muestra como una alternativa valiosa para todo aquel que no quieren sufrir ningún tipo de inconveniente. “Al principio éramos dos o tres gatos locos. Me acuerdo que lo único que pasaba por acá era tierra, pero de a poco fue llegando la gente. Ahora está poblado, pero no tanto como el centro. Es que acá podes estar tranquilo y no sufrís que te roben. Estamos más seguro porque también están los vecinos de enfrente que te cuidan”, asegura Teodoro Gutiérrez, un vendedor de frutas y verduras.

“La única diferencia que tenemos con los puesteros de más arriba es que acá pega más el sol y vuela más tierra, pero vendemos lo mismo y a los mismos precios. Yo vengo con mi señora y mis tres hijos porque no tengo con quien dejarlos. Y decidí instalarme acá porque allá arriba se pone feo”, agrega.

Muchos de los puesteros coinciden con Teodoro. Las inmediaciones de la calle O’Donnell permiten tener seguridad y tranquilidad en cada fin de semana. “Yo acá vengo, me instalo y nadie me jode. Vendo mi ropa y nadie me roba nada. Allá arriba capaz se vendería más, pero no tengo ganas de andar peleándome todos los días para tener ‘el puesto’. Prefiero no ganar unos pesos más, pero estar tranquila y no pelearme con nadie”, manifiesta Mariela Toledo, quien vende ropa usada.

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