A Milei lo mordió su perro y le quedó inmovilizado el brazo

El economista fue mordido por "Conan", uno de los cinco mastines ingleses que tiene como mascota. "Me tuvieron que dar unos puntos e inmovilizar el brazo", relató.

Javier Milei, fue mordido por uno de sus perros y debió ser atendido en el Sanatorio Otamendi, donde le inmovilizaron el brazo izquierdo con un yeso. Así lo explicó el propio economista en diálogo con Implacables, el ciclo que conduce Susana Roccasalvo -circunstancialmente reemplazada por Daniel Gómez Rinaldi– a través de la pantalla de El Nueve.

"Estoy bien. Tengo cinco mastines. Si vos tenés caniches y se agarran, tenés un rasguño, pero si son mastines vas a tener unos tajos más importantes. Me tuvieron que dar unos puntos, y básicamente el tema del brazo es para inmovilizármelo", arrancó.

"Estaba Daniela (su pareja) en el living comedor, la parte en donde suelen estar ellos, y como yo me quedé en uno de los dormitorios se aglutinaron los cinco. Ellos se disputan, digamos, ser el preferido, y cuando salí se generó ese intercambio que por estar entre ellos quedó mi brazo en el medio", explicó.

"Es muy ampuloso lo que se ve, yo le decía al doctor que no me exponga así, que yo necesito mover el brazo. Y me dijo: 'Ya sé, usted mueve el brazo y justamente lo que yo quiero es que usted lo inmovilice'. Es más que nada por una cuestión precautoria. Encima, no me puedo cambiar la camisa, estoy como el náufrago, con barba", comentó, para luego volver sobre el hecho en sí.

"Se pusieron a pelear entre ellos y yo quedé en el medio, no es que me atacaron. Y cuando ellos pelean, obviamente no tienen manos para pelearse, entonces se pelean con la boca. Y obvio, estando en el medio, si te agarran tiene sus consecuencias. Son perros grandes, de 90 kilos cada uno y miden 1,80 mts. parados", afirmó.

"Tengo unos cortes, me hicieron unos puntos y mañana voy a curaciones. Me imagino que me van a poner una cosa más amigable, porque aparte necesito trabajar. Con eso ni siquiera me puedo cambiar la camisa, es una cosa bastante incómoda", continuó.

"Pero me parece que son estas cosas que te pasan. Los mastines son perros súper amigables pero no les gusta compartir el papá, por decirlo de alguna manera, en este caso el abuelo", profundizó, tratando de ponerle un poco de humor al suceso.

"No tienen el hábito de atacar, el problema es que son celosos, que es otra cosa. Y entonces, claro, salí del cuarto, estaban los cinco ahí y bueno, fue una imprudencia de mi parte no estar al tanto de que Daniela estaba en la otra parte de la casa y los mandó para ahí", concluyó.

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