"A Tino lo fusilaron, en un cuarto chiquito, 20 contra 1"

Lo contó Claudia, la pareja del vecino de Las Golondrinas ultimado por el GEOP, contradiciendo la versión de la Policía. Reveló que al hombre lo ultimaron dentro de la vivienda y que a ella la mantuvieron precintada hasta que "vieron que llegó la fiscal". 

Alejandro Martín “Tino” John (62) estaba medicado y sufrió un fuerte trauma por el incendio de marzo, a lo que había sumado en los últimos días el temor a las ocupaciones.

Así lo manifestó a FM Patagonia Andina de El Bolsón Claudia, la pareja de “Tino” John, el vecino ultimado por el GEOP en Las Golondrinas el jueves 27 de mayo a la mañana.

La mujer indicó que Tino “era una persona especial y con mucha generosidad y humildad”, con la cual compartió su vida durante 15 años. Confirmó que tenía problemas de salud mental y que estaba medicado: “Yo me ocupaba todos los días de que tome la medicación”.

Detalló que el hombre “tenía capas de estrés y se descompensaba”, y que 2020 “fue muy difícil. Ambos nos desgastamos por otras cuestiones y (en marzo) el incendio fue traumático porque salvamos la casa pero se quemó el galpón, el invernadero y los frutales. Se quemó la mitad de la producción”.

En este contexto, “estábamos ahí, sin alambrado, mangueras, agua y luz. Eso empezó a estresarlo más, sumado a que pedimos a todas las entidades y ni siquiera nos vinieron a ver; no nos dieron ni chapas ni alambre; se metían caballos y gente; ese fue el tema. Vivíamos con miedo a las tomas”.

LA ORDEN VINO DESPUES DEL CRIMEN

Claudio aclaró que hacía este prólogo “para intentar comprender. Ahí empecé a notar que dormía poco”, indicando que el miércoles anterior a su asesinato “había dos personas y él salió con el rifle 22. Eran sospechosos. Cuando se metieron esas personas, él salió con el arma porque tenía miedo a las tomas”.

En otro tramo, también se refirió a las presuntas denuncias de vecinos y señaló que “el vecino más cercano está a 800 metros”, agregando que “él no andaba disparando. Yo no voy a estar 15 años con una persona que este a los disparos”.

En cuanto al día en que el hombre fue ultimado, Claudia recordó que “yo iba caminado y vi bultos. Pensé que eran jabalíes y le avisé a Tino, que me dijo que me iba a buscar. Seguí y vi que los bultos se metieron en la cuneta y veo un traje militar”.

Ahí, “me di cuenta que algo pasaba y Tino me estaba esperando con el ayudante en la puerta. Llego y escucho que me dicen ‘señora, señora’ y me dio miedo. Le dije ´metete adentro y entramos´”.

En ese momento, “miré al costado y entraron dos camionetas. De golpe se abrió la puerta y entraron como 20 personas con cascos, con fusibles y a los gritos. Tino agarró el rifle y se fue arriba”.

Los uniformados “rompieron las puertas a patadas mientras me agarraron, me pusieron precintos y me tiraron la nuca para adelante. En eso escuché balas”.

La mujer subrayó que hasta ese momento “nadie se había identificado” y más tarde “llegó la Policía de El Hoyo, que fueron los más sádicos. Yo gritaba ‘¿qué pasó con mi marido?’ y nadie me contestaba y tampoco estaba la fiscal”.

“Me dijeron que no podían hablar porque no estaba la fiscal y les digo ‘¿cómo hacen una cosa así y después esperan al fiscal?’. No sabía qué había pasado y uno me dijo: ‘Si no se queda tranquila le va a ir peor’”.

Relató que esta situación se extendió por unos 40 minutos hasta que la soltaron, “cuando vieron por la ventana que llegaba la fiscal porque la fiscal nunca me vio atada y tampoco me dejaron llamar a nadie”.

“Fueron muy sádicos. Incluso apareció mi perrita y me la trajeron; pedí que me suelten para abrazarla. Me dijeron que no y que me tranquilice o la tiraban al campo de nuevo, así me trataron”, contó entre lágrimas.

“A la media hora vino un hombre de azul y me dio la orden de allanamiento, lo que no entiendo porque cuando se tiene una orden de allanamiento entiendo que se da antes de entrar y no después de matar a alguien”, evaluó.

Finalmente, ella dedujo el desenlace fatal porque “vi un portafolio de Policía Científica y por lo poquito que escuché que dijeron ‘hay que confirmar la muerte’”.

Sobre el final, remarcó que “no entiendo este ataque feroz: lo fusilaron. Después me enteré de que le habían disparado en la cabeza”, ante lo que se preguntó: “¿Dónde estudian? Si hay que neutralizar a una persona que no es delincuente, está alterada y que estaba disparando el día anterior, se le puede tirar un tiro en pierna, creo yo”.

Todo ocurrió “en un cuartito chiquito, fueron 20 personas sobre él, le tiraron bomba de gases y de estruendo. ¿Fue un ataque a Bin Laden? Fueron 20 contra 1, más las bombas, contra una persona con un rifle 22 y de paso de premio le disparan en la cabeza”.

“No voy a comprender nunca lo que le hicieron”, cerró.

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