A ello se suma el agravante del rápido y sencillo acceso a las armas de fuego dentro de un mercado ilegal donde pareciera que las autoridades políticas miran hacia otro lado. Aunque la policía secuestra en forma frecuente armas, estas no dejan de circular por los barrios.
El 5 de febrero Jonathan Cattelani (28) fue asesinado a tiros después de una noche de excesos en su casa, en la calle Código 869 del barrio San Cayetano. El joven y sus amigos estaban sentados en el patio de la casa cuando observaron una pelea entre personas de la misma barriada que estuvieron con la víctima horas antes. Según la investigación fiscal, José "Perico" Pérez (34) llevó las de perder en la trifulca en la que participaron amigos de Cattelani. El individuo regresó junto a un grupo de amigos para atacar a tiros la casa donde estaba el grupo de la víctima, quien en medio de los estruendos cayó al recibir un plomo en el pecho. Pérez permanece en prisión preventiva.
Cinco días después esta ciudad se vio conmovida por el asesinato a sangre fría del empresario de la carne, Orlando Jurado de 76 años. En la noche del 10 de febrero el comerciante estaba en su casa de la calle Cayelli del barrio Pueyrredón junto a su hija mayor.
Jurado se disponía a tomar un café cuando ingresaron a la vivienda dos hombres armados y con sus rostros semicubiertos. Un tercer cómplice se quedó en la vereda y un cuarto los esperó en la esquina de Colonos Vascos, a bordo en un VW Bora. La víctima fue ultimada de dos disparos y los delincuentes no se llevaron nada.
Se cree que se trató de un ajuste de cuentas porque Diego Aguirre -primer detenido- habría sido denunciado por la víctima por presunta venta clandestina de carne. En la casa había una importante suma de dinero que no se llevaron.
El segundo sospechoso detenido fue Mauricio Fleitas, cuñado de Aguirre. Ambos están en prisión preventiva y la causa fue elevada a juicio oral y público.
Mientras el 18 de febrero Luis Paéz recibió cinco puñaladas que terminaron con su vida en el barrio Newbery. Fue atacado en las calles Patagonia y Pasaje 668, donde comenzó a arrojarse piedras con su presunto asesino que fue identificado por un testigo. El imputado Juan González se encuentra en prisión preventiva.
Otra agresión armada se registró el 28 de febrero en las calles Adela Small y Gansos Verdes del Máximo Abásolo. Walter Leiva (22) fue ultimado de dos tiros en la cabeza cuando intentaba arrancar su auto para abandonar su casa –junto a su pareja y un niño- ya que la vivienda estaba siendo tiroteada.
El joven mantenía rivalidades con el “grupo de arriba”, quienes festejaron su muerte ante la mirada de sus familiares. Leiva estuvo internado con muerte cerebral hasta que falleció el 2 de marzo. En un primer momento la policía detuvo a distintos sospechosos y finalmente la investigación se centró sobre las posibles autorías de Ezequiel Camarda y Maximiliano Brizuela. Ambos cumplen prisión preventiva y la causa fue elevada a juicio.
MUERTE EN EL TEMPORAL
Quizás uno de los asesinatos más llamativos para los investigadores fue el registrado el 8 de abril cuando todavía el temporal golpeaba a esta ciudad. René Barrionuevo, de 35 años, fue asesinado de un disparo en la cabeza afuera de su casa de la calle Miguel Cané, en la extensión del barrio Ameghino Nuevo.
El autor fue su propio vecino Jonathan “oreja” Barou. El simple inconveniente de que se filtraba humedad en las paredes de la vivienda de Barou lo condujo luego de una fuerte decisión con la víctima, a tomar la peor decisión. Tomó el arma de su camioneta y le descerrajó un tiro en la cabeza. Estuvo prófugo hasta que se entregó. Después pasó a cumplir prisión preventiva y a principios de diciembre fue beneficiado con un juicio abreviado en el que admitió haber matado a su vecino y aceptó la condena de tres años de prisión efectiva, aunque ya cumplió ocho meses de detención que le posibilitaron acceder a la libertad condicional. Por lo tanto, Barou ya está libre, aunque sigue sujeto al proceso hasta finalizar el monto de la condena.
En la costanera también se produjo un asesinato. Fue en plena tarde del 16 de mayo y que se cobró la vida de limpiavidrios Jorge Martínez, quien tenía 31 años. "El Rubio" como lo apodaban recibió una puñalada en el pecho luego de discutir con un hombre que frecuentaba ese sector céntrico. Se trata del obrero de la construcción, José Ramón Carrizo (52), quien está en prisión preventiva a la espera de la realización del juicio.
El otro homicidio del año ocurrido en Kilómetro 5 se llevó la vida de Daniel Bayón (31) durante la madrugada de 1 de julio. Fue interceptado sobre la calle Sanfedele del barrio Las Orquídeas, frente a la playa, donde a su asesino al parecer no le tembló el pulso y le efectuó seis disparos dándole cuatro en las piernas, una mano y en el tórax. El principal sospechoso, Maximiliano Willatowski (23), está imputado y detenido.
No es la primera vez que se producen crímenes adentro o afuera de un bar o pub de la ciudad. En esa circunstancia Jeremías Nogales (35) fue ultimado a tiros cuando el 19 de agosto ya se había retirado del local Luc Joa, que funciona sobre Patagonia casi Rivadavia, en el barrio Newbery.
Iba junto a dos mujeres y recibió tres disparos: uno en un glúteo, otro en la pierna derecha y el tercero a la altura de la cintura. Una de sus amigas lo trasladó al hospital y a las pocas horas murió. Según los testimonios fueron dos los tiradores. Leandro Almonacid (23) se entregó luego de permanecer prófugo varios días y lo hizo junto a su pareja Cinthia Cárcamo (22). El quedó con prisión preventiva y la mujer con domiciliaria.
Otro de los sangrientos episodios que terminó con un asesinato se produjo el 8 de septiembre en el interior del pub Draw2 de la Güemes casi San Martín, en pleno centro. Luis Miguel Curiqueo (33) fue baleado durante la madrugada cuando se cruzó con Héctor “Topo” Fretes. Ambos fueron amigos y tras una discusión Fretes salió del local y se dirigió a su vehículo para hacerse de un arma.
Según la imputación de la Fiscalía, le disparó a Curiqueo desde unos tres metros de distancia frente a la vista de los restantes amigos. Los dos tiros fueron directo al pecho y la víctima corrió por la calle unos 50 metros hasta que cayó desplomado. Murió en el Hospital Regional. El presunto homicida estuvo diez días prófugo hasta que se entregó en la comisaría de Los Antiguos, donde estaba escondido. Permanece en prisión preventiva.
El anteúltimo homicidio del año ocurrió 12 de noviembre y tiene como particularidad que estaría relacionado a un conflicto desatado con dos bandos antagónicos de los barrios Moure e Isidro Quiroga, y que el año anterior ya se había cobrado la vida de Angel “Leito” Vidal. Justamente, su primo Daniel Vidal (20) halló una muerte similar al recibir un disparo cuando estaba junto a un grupo de amigos en Marinero López y Marcelo Berbel del barrio Moure. El proyectil le perforó el pecho. Los hermanos Alejandro y Jonathan Myburgh fueron imputados.