La polémica concursante se sentó en el jardín, apoyó el huevo en sus piernas y se ató el pelo. "¡Perdieron la prueba por tu culpa!", le gritaron de afuera. Y luego le tuvo que decir la verdad a sus compañeros.
Al escuchar esto, Camila, que acaba de entrar, no tardó en sacar su carácter de siempre. Y a los gritos, le reprochó: "¡No, Marian, no lo podés soltar de la mano! ¡No puede ser tan tarada! Cree que queda gracioso, ¿sabés que es lo peor? ¡Que hay que seguir haciéndola!".