Claves para entender el sector

La Responsabilidad Social y la Sustentabilidad tienen que ser entendidas como una forma de gestión, que se debe ver reflejada en la manera en la que una organización toma decisiones, lleva adelante su actividad y obtiene resultados. ¿Cuántas empresas entienden que ello supone tener en cuenta todas las decisiones que se toman en las áreas operativas de cualquier empresa? ¿Cuántas ya han comprendido que la noción de valor excede al valor económico-financiero e involucra lo social, ético y ambiental? ¿El Estado está acompañando con la suficiente potencia? Entiendo que aún queda mucho camino por recorrer para dar respuestas contundentes a estos interrogantes. De cualquier modo, a la hora de evaluar progresos y pendientes de la Sustentabilidad en nuestro país, podemos señalar:

1) Argentina empieza a entender que el futuro de su matriz energética pasa por las renovables. En la convocatoria a licitación de proyectos en la Ronda 2 del Programa Renovar, se presentaron 228 propuestas por un total de 9403 Mw, ocho veces más que los 1200 Mw de potencia requerida inicialmente.

2) Aumentó visiblemente la inclusión de materias o módulos vinculados a Responsabilidad Social y Sustentabilidad en las currículas de numerosas carreras o diplomaturas de universidades argentinas.

3) Hay muchos más eventos asociados a las temáticas de Sustentabilidad, Desarrollo Sustentable, ODS de Naciones Unidas, en las agendas pública, del sector privado y del sector social argentino.

4) También se percibe un crecimiento en la cantidad de formadores / educadores interesados en ampliar sus conocimientos, herramientas y recursos para transmitir contenidos vinculados a la Responsabilidad Social entre sus educandos.

5) El camino hacia la profesionalización de la gestión de la RS&S en las empresas va demasiado lento. Falta masa crítica de empresas que entiendan la verdadera dimensión estratégica y competitiva del tema.

6) Falta una cultura extendida en muchas más compañías de medición de sus impactos reales, y planificación de las mejoras a lo largo del tiempo.

7) La gran mayoría de las pymes siguen enfrascadas en asuntos vinculados a su supervivencia como empresa, y poco tiempo y recursos destinan al pensamiento estratégico y diferenciación a partir de estos temas.

8) En la columna de pendientes, falta mucha capacitación y sensibilización a nivel de los funcionarios del sector público para que puedan acompañarnos.

Como corolario, vale decir que los avances que se perciben a nivel académico e institucional, necesitan su correlato en prácticas más innovadoras a nivel organizacional, con empresas que midan y cuantifiquen su desempeño, planifiquen en serio su gestión sustentable, entendiéndolo como elemento de diferenciación competitiva en el mercado. Vamos por un 2018 con mucho más de esto último.

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