Durante la mañana de este viernes se concretó la audiencia de cesura o imposición de pena luego de concluido el juicio por jurados por el homicidio de Gastón Acosta, que tiene como responsable penal a Juan Carlos Peralta. El fiscal teniendo en cuenta las circunstancias agravantes y atenuantes del caso solicitó la pena de 20 años de prisión; en tanto que la defensa requirió el mínimo de pena establecido para el delito por el cual su asistido fue condenado, 10 años y 8 meses de prisión. Finalmente, el juez penal dictó un cuarto intermedio hasta el jueves 23 de abril cuando dará a conocer su veredicto de pena.
EL HOMICIDIO DE ACOSTA
De acuerdo con la acusación fiscal, el caso ocurrió el 26 de octubre de 2024, alrededor de las 18.40, cuando Juan Carlos Peralta se encontraba compartiendo bebidas alcohólicas junto a Gastón Exequiel Acosta y otra persona en el domicilio del hijo de Peralta, ubicado en la esquina de Antonio Garcés y Ricardo Balbín, en la zona conocida como “El Cerrito”, del barrio San Cayetano.
Según la investigación, tras una probable discusión Acosta habría esgrimido un arma blanca tipo cuchillo. En ese contexto, Peralta habría efectuado al menos un disparo, el cual ingresó por la parte posterior de la cabeza, a la altura de la nuca, con orificio de salida en la mandíbula derecha, provocando la sección de la médula y ocasionando su muerte de manera inmediata.
Personal policial de la Seccional Sexta intervino tras un llamado telefónico realizado por el propio Peralta, quien habría manifestado: “Yo maté a mi amigo, me defendí, él me quiso hincar y lo maté, vengan acá”. Al arribar al lugar, los efectivos constataron que el imputado aún se encontraba en el sitio y que el arma de fuego utilizada no estaba en el lugar, ya que, según refirió, otra persona se la habría llevado. El hecho fue calificado jurídicamente como “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, imputándose a Peralta en calidad de autor.
Presidió la cesura Jorge Odorisio, juez penal; el Ministerio Público Fiscal fue representado por Facundo Oribones, fiscal general; en tanto que la defensa de Peralta fue ejercida por Esteban Mazzuca, defensor particular del mismo.