María del Carmen Espiritoso, de 83 años, pasa sus horas en el Hotel Los Latinos, donde permanece custodiada luego de que se supiera que estuvo involucrada en pergeñar el crimen de su yerno, Vicente Maillo, muerto hace ya once días.
La mujer mencionó que contrató a un “barrendero” porque su hija quería separarse pero él comerciante no. Con un testimonio que habla de violencia doméstica, la anciana pretendió correr el eje del móvil económico detrás del homicidio.
Tiempo Sur ofreció nuevos detalles acerca del crimen del comerciante que apuntan a su familia directa aunque dejarían fuera de la escena a la viuda, Susana Reina (54), y sus hijos Luis (23) y José (34), a los que el comerciante les puso su apellido, y que ya estaban sospechados.
Cabe señalar que en la primera versión que dio la familia, la esposa del comerciante dijo que ese jueves 16 de noviembre, entró a su casa después de la una de la madrugada y que al hacerlo, un delincuente la forzó a ingresar con ella. Entonces, el ladrón mató a su marido de cuatro puntazos y a ella la dejó maniatada pero sin ningún rasguño, hasta que llegó uno de sus hijos, la rescató y juntos dieron aviso a la Policía. Esta versión no pudo ser corroborada por las cámaras de seguridad porque las cámaras del comerciante no tenían registro de esa jornada.
Acorralada por la recolección de pruebas contra la familia, la suegra de Maillo, Espiritoso confesó su participación en el crimen. Aunque, los investigadores coinciden en que se trató de una jugada desesperada, ya que por su avanzada edad, la anciana no podrá estar en cárcel común.
Según fuentes de la investigación, la mujer contó que la noche del asesinato le preparó a su yerno unos huevos revueltos en los que les puso varias pastillas de Alplax molidas, provocando la indefensión de Maillo, que quedó sedado casi de inmediato.
La mujer relató que tomó la decisión de mandar a matar a su yerno porque él ejercía violencia de género contra su hija. Dijo que ella hacía tiempo quería separarse, pero que el comerciante se rehusaba y le hacía la vida imposible. En su relato, con el que intentó demonizar a Maillo, Espiritoso también reveló un presunto y oscuro secreto familiar -cuya veracidad se desconoce- culpando a su yerno de abuso contra una menor.
Además, la anciana habría mencionado que pactó con el sicario pagarle la suma de $38 mil, de los cuales $28 mil habrían sido entregados de forma previa al crimen, quedando pendientes todavía otros $10 mil.
Con una investigación cada vez más compleja, tanto la esposa de Maillo como sus hijastros y la abuela tienen patrocinio particular de Arturo Saa y Elsa Pastori, pero no forma parte del equipo la ex jueza Claudia Guerra, tal como se había dicho. Los abogados que llevan adelante el caso mantienen un hermetismo infranqueable por cualquier off the record, y ya dijeron que acordaron no hablar con periodistas.