Conceden la custodia compartida de un perro

El juez consideró que la pareja separada son "corresponsables" y "co cuidadores" de la mascota.

Una jueza en España concedió la custodia compartida de un perro a una pareja separada que acudió al juzgado para determinar con quién debía vivir la mascota. La magistrada consideró que ambas partes eran "corresponsables" y "copartícipes en el cuidado" del perro Panda.

España está elaborando una nueva legislación para que los animales dejen de ser considerados objetos y sean reconocidos legalmente como seres "con capacidad de sentir y de sufrir" y "como sujetos de derecho".

Este estatus facilitaría que una pareja pueda pedir la custodia compartida de una mascota tras una ruptura.

Pero Lola García, del bufete Law & Animals, llevó este caso a los tribunales al amparo del Convenio Europeo de Protección de Animales de Compañía de 1987, que España ratificó en 2017.

Asegura que se trata de una sentencia pionera porque su cliente pudo declararse no como copropietaria de Panda, sino como "corresponsable" y como "co-cuidadora".

Según García, la sentencia establece un momento bisagra en el ámbito jurídico, ya que son muchas las parejas que comparten los cuidados de un animal y que, tras separarse o divorciarse, entran en conflicto por no llegar a un acuerdo sobre quién se quedará con la mascota. Además, se dejará de considerar a los animales como bienes inmuebles susceptibles de formar parte de las herencias o embargos.

"Solo si la otra parte acredita que es copropietaria tendrá derecho a compartir su custodia porque existe una comunidad de bienes inseparables. Como el perro no se puede partir por la mitad, no queda más remedio que compartirlo", explicó la abogada, dado que su clienta no figuraba oficialmente como dueña de Panda, razón por la que decidió ir a juicio.

La jueza dictaminó que "Las prueba obrante en los autos revela una relación afectiva de la demandante con el perro que es merecedora de tutela jurídica. La tenencia del animal por la pareja, cuando era conviviente, durante más de un año, ha generado un vínculo afectivo entre la demandante y el animal que ha quedado plasmada en diversa prueba".

Durante el litigio se presentaron como pruebas el contrato de adopción de Panda, facturas veterinarias y fotografías en las que "se les ve a los tres como una familia, exactamente igual que si fuera una foto familiar con niños", dijo García, en declaraciones a la RTVE.

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