Descifrar el secreto de los muertos para escribir

Entre olor a muerte, el técnico forense y escritor Gastón Intelisano ha engendrado una nueva novela del meticuloso personaje Santiago Soler. Le cuenta a Letra Roja cómo es que combina sus conocimientos forenses y de medicina con la literatura.

 A Gastón Intelisano desde chico le apasionaba todo lo relacionado con el FBI. Cree que si hubiese nacido en Estados Unidos hoy sería un integrante de esa agencia de investigación especial que por años supo conducir el mítico J Edgard Hoover, una especie de “Jaimito” Stiusso de la SIDE local.

En aquella época no existían los programas televisivos como “Investigación Discovery”, ni tampoco series criminales. Pero él siempre soñó con el plano científico y policial. Su tío, un policía federal, le aconsejó estudiar la carrera de Criminalística.

Gastón nació en Buenos Aires en 1978. A los 23 años se recibió de Licenciado en Criminalística, tras haberle sido otorgada una beca universitaria por el Congreso de la Nación. Durante casi 5 años acompañó como pasante universitario a la UMFIC (Unidad Médico Forense de Investigación Criminalística), donde pudo ver de cerca el trabajo de médicos forenses y peritos, además de asistir a numerosas escenas de crímenes y autopsias.

En 2008 obtuvo el título de radiólogo, que le aportaría conocimientos médicos aplicados a la resolución de investigaciones criminales. Desde 2011 pertenece al Cuerpo Médico Forense del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, dependiente de la Fiscalía General de Cámaras en la Provincia de Buenos Aires.

Como escritor, ha publicado en 2011 el thriller policial “Modus Operandi”, que le valió la distinción como “Obra de Interés Legislativo para la Provincia de Buenos Aires” por la Cámara de Diputados, y en el que introduce a los personajes que forman parte de la saga protagonizada por el criminalista Santiago Soler. En 2013 publicó “Epicrisis”, su segunda novela, y en 2014 “Error de cálculo”, de editorial Vestales.

Gastón recuerda que el día que se inscribió a la carrera de Criminalística en el cine se estrenaba “El Coleccionista de Huesos”, aquella película en la que un Denzel Washington postrado en una cama por un accidente guía a Angelina Jolie en su búsqueda de un asesino serial. “Esto es definitivamente lo que quiero ser”, pensó Gastón. Y no vaciló.

Entre las prácticas con Gendarmería Nacional, su tío le consiguió poder estar presente en las salas de Medicina Legal de la Policía Federal.

El teléfono suena. Un médico le pregunta: “¿Te animás a ir con nosotros?”. Y Gastón no duda, se sube a la camioneta y se pone el cinturón. Quería experimentar en la escena del crimen. Ese día fue a cuatro escenas distintas. Lo que iba a ser un sábado siguiente de práctica, se convirtieron en 5 años.

Su función: escribir lo que le dictaba el médico que revisaba el cuerpo en el lugar del hecho. “Herida punzante en región supra escapular (…)”. Esos apuntes de Gastón eran los cimientos del primer informe de la escena del crimen.

FICCION REAL

En 2003, antes de recibirse, empezó a escribir su primera novela, “Modus Operandi”, mientras trabajaba en “El Ateneo”. Es que aún recibido le costaba insertarse laboralmente. “No había llamado a concursos” recuerda. Y en la librería de la calle Santa Fe tenía contactos con escritores y editoriales. Uno de los compañeros que leyó su primera novela le recomendó que recorriera a editoriales.

Gastón representa un subgénero; el policial forense. “En el policial argentino el forense es un personaje secundario, o como que no existe. En el policial argentino a veces lo que importa muchas veces no es el caso, que es un excusa para contar otra cosa”, reflexiona Intelisano. “Todos los escritores de policiales te tendrían que leer”, le posteó un amigo la semana pasada en su red social.

Es que a través de las novelas a Gastón lo que le interesa es que además de que el lector disfrute de una lectura amena, también enseñe cómo se trabaja en la materia forense. “Sabiendo leer todas las señales que te da el cuerpo, se puede llegar a un resultado. El otro 50 por ciento está en la escena. Por eso siempre remarco la importancia del lugar del hecho. Todo eso te ayuda a confirmar los resultados de la autopsia” explica.

En estos momentos está leyendo a James Ellroy: “Destino: La morgue”. Sus obras de policial deductivo se centran en seguir pistas y buscar al asesino sin perder de vista las relaciones de los personajes.

La ciencia forense le imprime modernidad. Para construir sus personajes fue tomando nota de las características de personas conocidas de su vida cotidiana. Los lectores creen que Santiago Soler es él, un criminalista que cuenta en primera persona y pisa los 40. Por eso intenta despegárselo.

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