El lado histórico-cultural de Puerto Madryn

Existe una a actividad ligada al segmento del Turismo Activo, que crece cada vez más y gana adeptos entre residentes y turistas: el ciclismo de montaña. Por lo que hoy en día comenzó un gran desarrollo de senderos en los parques nacionales argentinos, como el Nahuel Huapi.

La llamada "Capital Nacional del Buceo" posee importantes vestigios históricos y culturales de las comunidades que habitaron. Por eso no es solo un destino para disfrutar en verano. La fauna marina y la calidad de las aguas de las playas de Puerto Madryn encuentran un complemento turístico ideal en los paseos por el casco urbano.
Puerto Madryn es la puerta de ingreso principal a Península Valdés, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1999. Se trata de una de las áreas biológicas más destacadas de la costa Patagónica, por la presencia de ballenas francas, elefantes y lobos marinos, pingüinos de Magallanes, delfines, orcas y otras tantas especies de fauna terrestre y flora.
Las playas sobre el Golfo Nuevo reciben miles de turistas en verano, mientras que invierno se convierten en un paraíso para el ecoturismo. Pero los recorridos a lo largo de los tres kilómetros de playa bañados con las transparentes y verdosas aguas son el atractivo saliente de los paseos por el casco urbano, que también permiten conocer una serie de museos y sitios históricos de singular belleza y valor cultural, entre los que se destacan el de Ciencias Naturales y Oceanográfico, el Ecocentro, el municipal de Arte y la Casa Tasser.
El museo provincial de Ciencias Naturales y Oceanográfico está establecido en un antiguo edificio de la ciudad, el Chalet Pujol, que fue construido en 1917. El establecimiento, que tras su remodelación preserva su valor arquitectónico, está organizado en diferentes salas que permiten un recorrido por la historia de la ciudad chubutense, con especial atención dedicada a la inmigración galesa y a la diversidad ecológica de la provincia.
Puntualmente, en la sala de los galeses se puede interpretar claramente el proceso de integración y desarrollo que realizaron los colonos junto a las poblaciones nativas de toda la región. Mientras que la sala destinada a la botánica y a la geología, brinda una explicación completa acerca de la estepa y la costa patagónica. También se puede recorrer la sala de peces, invertebrados, aves, mamíferos marinos y cetáceos, que manifiesta las características del litoral marítimo que delimita la margen este de la ciudad de Puerto Madryn.
La guía de turismo provincial, Fabiana Rodríguez, señaló que "el final de la visita culmina en un mirador desde donde se puede disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad".
Por su parte, la secretaria de Turismo de Puerto Madryn, Mariela Blanco, sostuvo que al recorrer este espacio "se puede descubrir la diversidad de la costa patagónica y de las distintas especies de aves y mamíferos marinos que la habitan" y también "conocer algunos aspectos biológicos que revelan sus capacidades de adaptación al medio ambiente".
El museo tiene 1.800 metros cuadrados de superficie, una arquitectura con reminiscencias de las casas de los primeros pobladores galeses de la zona, y en la sala principal, una muestra permanente denominada "A orillas de un frío río de mar".
Rodríguez afirmó que en este sitio "se puede apreciar la riqueza de la naturaleza costera patagónica y las particularidades de los animales que viven en el lugar" y destacó que al final del recorrido "hay una biblioteca con material informativo muy valioso y con muy buenas vistas panorámicas del Golfo Nuevo".
El Centro de Estudios Históricos está ubicado en la vieja estación del ferrocarril y en su interior contiene información y documentos que testimonian la dura vida de los primeros habitantes de la ciudad, quienes según la guía de turismo provincial "lograron una integración con los pueblos originarios casi única en el mundo".
El Museo del Desembarco y sitio histórico Punta Cuevas está emplazado en el sector donde en 1865 desembarcó el primer grupo de 153 colonos provenientes de Gales, quienes construyeron sus primeros refugios en cuevas naturales de las cuales hoy pueden apreciarse sus ruinas.
Estos vestigios son excavaciones en hilera, situadas por encima del nivel de pleamar, en la cara oeste de Punta Cuevas, que "tienen el tamaño de habitaciones pequeñas y son muy atractivas ópticamente", afirmó la guía de turismo local.
El recorrido por el casco urbano madrynense brinda la posibilidad de visitar la Exposición Permanente de Rocas y Minerales y conocer parte de la belleza natural que secretamente encierra nuestra Patagonia.
La muestra también cuenta con un gran Taller-Escuela donde se dictan cursos de Orfebrería y de trabajos en plata, alpaca y piedras.
Además, incluye una visita a la Casa Tassier, construida en 1913, que deja al descubierto el sistema de edificación utilizados en la antigüedad, que se caracterizaron por tener un entramado de madera en paredes, techos y pisos y por estar revestidos con chapas acanaladas de zinc que le brindan un aspecto particular.
Los turistas que visitan Puerto Madryn también pueden disfrutar de espectaculares circuitos para practicar mountain bike o caminatas de unos 14 kilómetros para llegar a la reserva Faunística de Punta Loma, donde se puede acceder a un mirador con vista al Golfo Nuevo.
Un recorrido de otros tres kilómetros deposita a los visitantes en las playas Paraná y Cerro Avanzado, lugares donde se conservan restos fósiles de ostras e invertebrados marinos y desde donde se alcanzan vistas panorámicas de singular belleza.

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