Falleció el artista Mieczyslaw Dola

La ciudad despide a Mieczyslaw Josef Stanislao Jan Dola a sus 95 años. El polaco que dejó marcado su nombre en la ciudad, en su historia y cultura, sobrevivió a los nazis y a la Segunda Guerra Mundial. Repasamos su historia.

Mieczyslaw Josef Stanislao Jan Dola, más conocido como Dola, de acuerdo a la descripción que se hace de su persona en “El Libro de los Pioneros”, era uno de los artistas plásticos más notable de la historia de Comodoro Rivadavia.

Dola nació el 11 de octubre de 1923, en Konczyce, provincia de Silesia, Polonia. Sobreviviente de los nazis y la Segunda Guerra mundial, llegó a Buenos Aires el 29 de abril de 1949. El 20 de julio siguiente llegó a Comodoro Rivadavia, donde desarrolló obras trascendentes como dibujante técnico y la mayor parte de su prolífica obra artística. Se casó con Pola Elena Piotrowski, con quien tuvo dos hijos.

Su obra a lo largo de su vida: “estuvo signada por los ocres del desierto que la rodean, sembrado de torres y bombas, y el mar que refulge u oscurece, teñido de cielo, acunando barquitos anaranjados, o enormes negros acorazados. A los campos petroleros, a la conjunción de mar y desierto, a esos habitantes lejanos y silentes del paisaje dedicó lienzos por cientos. Y fue laureado por su calidad y su estilo, que hizo participar de las distintas corrientes del arte del mundo con prestancia.

El jueves 13 de julio de 1961, como vicepresidente del Centro de las Artes, Dola invitaba en la prensa local a un “próximo Primer Salón de Arte netamente comodorense. Creo que el público comodorense debe demostrar una vez más que no es frío, y volcar su interés a esto que tal vez está necesitando: un escape para su incesante actividad laboral que les impide a veces apreciar las bellezas de las cosas que nos rodean”.

Con materiales de rezago de la industria Dola diseñó la torre y es de su creación todo el monumento que se alza en la esquina de Polonia y la Ruta. En sus paredes, desplegadas como abanico, dice: “A esta tierra que permitió nuestro esfuerzo para labrar su grandeza”. Es una frase feliz y sintetiza el fenómeno de la inmigración en Comodoro Rivadavia. Pertenece a Aurelio Zaleski, amigo de Miecislao.

Dola fue el jefe de la obra de la Cámara de Apelaciones del Sur, luego Enet Nro1. También hizo la mensura inaugural de Rada Tilly y diseñó su escudo. Cuando en el 52, estando en Dorignac, concluyó la primera mensura de la villa, el jefe le pidió que ejercitara sus conocimientos de dibujo y pintura, y modelara una ciudad sobre el plano. Sobre el terreno real no había más que una casa y los cimientos de una vieja construcción derruida, según recuerda Dola, que entonces inventó todo. Pintó la Punta del Marqués, la playa, y un complejo de casas, edificios y espacios verdes perfilándose al futuro. Dorignac exhibió desde entonces esa pintura en espacios públicos, a modo de publicidad para sus proyectos urbanísticos. El cuadro gustó. Dola quedó contento. Y no paró de pintar.

Un plano suyo, de 1951, es pionero de los reglamentos de diseño en Obras Públicas del municipio. Es el de la casa de Ivonka Kristova de Stefanof. Hace dos o tres años buscó y encontró el plano en los archivos municipales. Original y copia están guardados en folios, en una de sus carpetas. En su casa, hay muebles refinados donde Dola tiene ordenado el registro de su historia como artista, como funcionario, como vecino. Carpetas y carpetas. La cobertura de medios. Páginas de diarios y revistas. Y también postales. Bocetos. Acuarelas. Cartas. Álbumes de fotos. Fotos de sus obras. Notas oficiales. Cartas al lector de su autoría, publicadas en diarios locales, sobre la irresuelta situación de los jubilados argentinos o sobre aquel viaducto desestimado.

Las paredes de su departamento están cubiertas de cuadros. De su autoría, y de artistas admirados. Regalos, intercambios, adquisiciones. Y hay uno que lo evoca. Miecislao es joven. Fuma pipa y se observa con ojos de intenso color. Es uno de los cuadros que Dola más quiere.

Ahora lo suyo es casi una súplica. Pide por favor que no se lo enaltezca. Cree que reconocerlo un artista es suficiente. Aclara que también es erróneo el difundido dato de que se formó profesionalmente en artes en Europa, en Inglaterra. Dice que sólo pinta. Pintaba. Que fue autodidacta. Desarrolló su obra en acuarela al comienzo. Prevenido del deterioro de los colores al cabo de 10 años adoptó el óleo, y desde entonces trabajó la mayor parte de sus cuadros con espátulas. Fueron más los que regaló, donó, intercambió. Pero también vendió muchos, sobre todo paisajes petroleros. Así pudo comprar su casa en Rada Tilly, allá por el 66, y realizar su anhelo de vivir frente al mar”.

(Fragmento “El Libro de los Pioneros”- Fundación Nuevo Comodoro)

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