"Guiso solidario" para familias marginadas por el aislamiento

Al igual que en todo el país, cada día se va incrementando en diferentes localidades de Santa Cruz la cantidad de familias de humilde condición económica que se quedan sin recursos para cubrir sus necesidades básicas, principalmente por la pérdida de empleos informales a consecuencia de las restricciones que impone el aislamiento obligatorio preventivo al Coronavirus.

A muchas de ellas no les llega la ayuda estatal y los comedores comunitarios no dan abasto. Por ello se redoblan los esfuerzos solidarios de gremios y otras instituciones comunitarias para atender esta preocupante crisis social que se visualiza en barrios periféricos, sobre todo en localidades de mayor densidad demográfica.

A modo de ejemplo, con el apoyo logístico de la Agrupación Manos de Esperanza, el sindicato de los petroleros convencionales se hizo cargo este mediodía de comprar todos los insumos para ofrecer un “guiso solidario” en un barrio de Caleta Olivia que, coincidentemente, se denomina Esperanza.

La enorme olla popular se instaló el patio de una vivienda ubicada en la calle La Pampa, donde funciona el comedor comunitario “Pancitas Felices” a cargo de la vecina Natalia Sosa, la cual comentó a El Patagónico que hasta hace pocas semanas eran alrededor de 80 las familias asistidas con viandas pero ahora ese número se está prácticamente duplicando.

En lugar se hizo presente el principal referente local del gremio petrolero, Pablo Carrizo, quien precisó que se prepararon alrededor de mil porciones de guiso no solo para familias de ese mismo sector urbano sino también para las que residen en dos barrios aledaños denominados Hípico y Bontempo.

El dirigente también confirmó que este tipo de ayuda solidaria se irá replicando en otros barrios porque el gremio no puede desentenderse de la situación de muchas familias que la están pasando mal en esta crucial etapa que se vive en todo el país

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