La condenaron por "permitir" abusos contra sus hijas y la pena fue más dura que para los abusadores

Condenaron a María Ovando a 20 años de prisión por "permitir" el abuso de su hija y nieta: los violadores recibieron penas menores. La decisión fue tomada por el Tribunal Oral Penal N°1 de Eldorado en Misiones. Fuerte rechazo de organizaciones feministas.

A María Ramona Ovando la juzgaron en dos oportunidades por “mala madre”. La primera vez fue en 2012 luego de que la acusaran de haber dejado morir a una de sus hijas por desnutrición. En aquel entonces, la justicia de Misiones la absolvió tras haber estado 20 meses presa.

Este año, la historia se repitió: el mismo poder judicial provincial que la había sometido hace ocho años, volvió a sentarla en el banquillo de los acusados porque supuestamente volvió a incumplir con su tarea de mamá (e incluso de abuela) al “haber permitido” que abusaran sexualmente de su hija y su nieta.

Sin embargo, ahora el resultado fue diferente. Hoy por la mañana, Ovando, una mujer de 44 años y madre de doce hijos, fue condenada a 20 años cárcel por el Tribunal Oral Penal N°1 del departamento de Eldorado -el mismo que en 2012 la había absuelto- por “no haber hecho lo posible” para que no se concretaran los abusos de su hija y su nieta.

En el mismo juicio, increíblemente, los supuestos violadores recibieron una pena menor. Se trata de Marcos Iván Laurindo, quien recibió 18 años de cárcel, mientras que Lucas Ferreyra fue sentenciado a 12. Los dos tienen 23 años de edad y fueron hallados culpables del delito de abuso sexual con acceso carnal.

El fiscal Federico Rodríguez -que también intervino en el proceso de 2012- había solicitado una condena de 22 años para Ovando, de 16 para Laurindo y 18 para Ferreira. Pese a esto, al finalizar la lectura del fallo, el funcionario se mostró conforme con la sentencia. Además, el Tribunal Oral ordenó que María fuera detenida de manera inmediata.

El nuevo proceso contra María arrancó cuando fue separada de sus hijas a principios de 2015, después de que una maestra realizara una denuncia al considerar que los hijos de la mujer tenían cierto grado de abandono y reflejaban supuestos malos tratos en el hogar.

Fue entonces que la ex suegra de Ovando, Euvarta Godoy, denunció que las nenas le habían contado los abusos que aparentemente sufrieron mientras estuvieron al cuidado de su madre, en Eldorado. La revelación de las nenas a su abuela fue después de que, por disposición de la jueza de Familia, Margarita Potschka, Ovando fuera separada de las menores.

Acá se genera uno de los contrapuntos del caso. La defensa de la mujer -a cargo de los abogados Roxana Rivas, Eduardo Paredes y Jose Luis Fuentes- aseguró que los presuntos abusos habrían sucedido, “cuando las niñas ya no estaban al cuidado de María”.

Los letrados sostuvieron a la agencia Télam que se acusó a Ovando de “haber permitido o no haber impedido el abuso sexual hacia una de sus hijas cuando las mismas ya no vivían con ella por disposición también arbitraria e injustificada de la jueza Potschka, quien en una audiencia realizada el 10 de marzo de 2015, con graves irregularidades, decidió retirarle la guarda de sus hijas menores y entregárselas a los supuestos abuelos paternos”.

Las sospechas recayeron primero en Laurindo y Ferreyra, amigos de María en una escuela nocturna y luego se inició el proceso contra la mujer. Los hombres están detenidos, bajo prisión preventiva, hace cinco años en la Unidad Penal III de Eldorado.

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