La mitad de los presos bonaerenses está dentro del sistema educativo

Casi la mitad de los presos bonaerenses cursa estudios primarios, secundarios o universitarios mientras cumple su condena, según datos del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

Buenos Aires (Télam)
La oferta educativa, que incluye talleres de formación profesional y alfabetización, alcanza prácticamente a todos los penales de la provincia, que son 55, incluidas las cárceles de mujeres, que suman seis.
En diálogo con Télam, el director de Cultura y Educación del SPB, Gabriel De Murtas, afirmó que la matricula creció en los últimos años hasta un 50% y que las experiencias académicas suelen ser exitosas, en todos los niveles.
"La mayoría de los internos que empieza a estudiar se gradúa», señaló De Murtas y destacó que en el curso de alfabetización de verano se incribieron 950 internos, 250 más que el año anterior.
De las 25 mil personas recluidas registradas por el SPB en 2006, 329 cursa una carrera universitaria, 55 una terciaria, 1.952 se capacita en los talleres de formación profesional, 2.647 se inscribió en el secundario, 4.054 en el primario y alrededor de mil en la escuela de alfabetización.
El 90 por ciento de estos últimos cursos está a cargo de los internos universitarios, que instruyen a los otros para que puedan ingresar al primer grado.
Según una encuesta reciente del SPB, 8 de cada 10 presos que se inscribieron en este programa de alfabetización no completó tercer grado y el 20% restante nunca fue a la escuela, aunque el promedio de edad es de 29 años.
Sobre las causas que incidieron en la deserción, el 43% de los internos respondió que dejó la escuela porque tenía que trabajar, el 30% aludió a problemas familiares, un 19% dijo que «no le gustaba», el 6% abandonó «porque vivía en el campo» y el 2% restante afirmó que tenía problemas de aprendizaje.

UNA LARGA HISTORIA
"Muchos de estos adultos son hijos de los institutos de menores, pese a que no saben ni leer ni escribir", advirtió una de las coordinadoras del Programa Nacional de Alfabetización del Ministerio de Educación Nacional, Esther Córdoba.
La funcionaria agregó que, en muchos casos, son personas que cursaron los primeros años de la escuela primaria pero la falta de práctica y el abuso de drogas fuertes como el paco, «les quemó el cerebro y no se acuerdan de nada".
La condena, las horas muertas del encierro y la necesidad de entender los escritos judiciales y de comunicarse con el exterior, funcionan de incentivos para emprender o retomar los estudios.
Córdoba señaló que la mayoría de los presos que está en el curso de alfabetización lo hace para escribirles cartas a la familia y leerlas sin mediación de terceros, hacer escritos judiciales y saber lo que firman, y leer la Biblia.
«También hay jefes de familia que quieren ayudar a los hijos con las tareas escolares cuando salen -agregó la funcionaria-. Estamos hablando de personas con muy pocos recursos, que sienten mucha vergüenza cuando un hijo les pide ayuda, por ejemplo con las vocales, y no saben qué responder».
El Ministerio de Educación trabaja con 180 internos que cursan una carrera universitaria y ofician de alfabetizadores de sus compañeros.
«Manejan los mismos códigos, se conocen hace tiempo y en algunos casos, hicieron la escuela en el penal -explicó Córdoba-. Muchas veces, ellos son los que los convencen de estudiar».
En el Ministerio destacan que los resultados de la experiencia a nivel nacional son muy buenos y citan el caso de Tucumán, donde el 22% de la población carcelaria analfabeta se redujo al 15 por ciento en diciembre del 2006.
En cuanto a las propuestas universitarias, en Buenos Aires la carrera más elegida es Derecho, entre otras cosas porque es de las pocas que puede estudiarse a distancia aunque los exámenes son presenciales, aún para los presos de máxima seguridad que van a rendir con custodia policial.
El SPB tiene convenios con las universidades de La Plata, Nacional del Noroeste de Buenos Aires (UNNOBA), Mar del Plata, Luján y Tandil: este año, hay 220 internos inscriptos en el curso de ingreso.

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