La viuda de Muñoz dijo no saber nada

La viuda de Daniel Muñoz prestó ayer declaración indagatoria para negar haber sido parte de una asociación ilícita revelada por los cuadernos de las coimas, revelaron a Infobae fuentes del caso. Y añadió que cuando vio en la prensa y lo habló con su marido, Muñoz le dijo: "No preguntes, son cosas de la política para embarrar a Néstor Kirchner".

Acompañada por su abogado, Carolina Pochetti se entregó ayer a la mañana en los tribunales de Comodoro Py 2002. Desde el sábado pasado estaba prófuga de la Justicia, por orden del juez Claudio Bonadio. Después de declarar, quedó formalmente detenida a la espera de ser trasladada a la sede de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, mientras su defensa solicitaba la excarcelación.

En su indagatoria, por la que desfilaron el juez Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, Pochetti se mostró visiblemente angustiada. La vieron llorar. Dijo que nunca había dudado de su marido y que le costaba entender que le hubiera mentido. Ahora, a raíz de todas las pruebas que aparecieron y las causas que se activaron, dijo que se sintió una estúpida.

La mujer admitió que tenía un buen nivel de vida y viajaba, pero remarcó que nunca pensó –dijo- que el dinero podría llegar a venir de fondos ilícitos.

Sobre la causa en sí, aseguró que no tiene idea de la banda de los cuadernos. Y aunque aclaró que conocía Néstor y Cristina Kirchner, hizo hincapié en que ni los trataba ni viajó con ellos.

Pochetti confirmó que el jefe de su marido era Néstor Kirchner. Y que cuando aparecían en la prensa las noticias que ponían en duda su actividad, su marido le decía “no te metas, no preguntes, son cosas de la política para embarrarlo”.

Es claro que si Muñoz no hubiera fallecido en 2016, como consecuencia de un cáncer, hoy estaría preso. Es que Stornelli y Bonadio lo posicionan como un engranaje central en la recaudación de dinero que funcionó detrás de las obras y licitaciones del Ministerio de Planificación.

Los cuadernos de Oscar Centeno ubican a Roberto Baratta, mano derecha de Julio De Vido, entregando dinero a Muñoz unas 87 veces. Los arrepentidos José López, Ernesto Clarens y Claudio Uberti también refieren que Muñoz, en rol de secretario de Néstor y de Cristina, recibía bolsos con dinero en el departamento de la calle Uruguay, donde vive la ex presidente cuando se encuentra en Buenos Aires.

Una investigación paralela demostró que Muñoz y Pochetti compraron una quincena de propiedades en Nueva York y Miami, a través de empresas y off shore que luego fueron vendidas. En esa cadena de operaciones, aparecieron Sergio Todisco y Elizabeth Ortiz Municoy –dueña de la inmobiliara Ortiz LizMas, quienes también quedaron presos en esta causa. Todisco declaró como arrepentido en las últimas horas y ahora espera que el juez Bonadio homologue el acuerdo al que llegó con la fiscalía.

También están siendo buscados Carlos A. Gellert, Perla A. Puente Resendez y Carlos Temístocles Cortez, quienes participaron de la cadena de sociedades que funcionó para lavar dinero.

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