Las vacunas no contienen metales o microchips que atraen imanes

En redes sociales circulan videos en los que algunas personas se "pegan" un imán en el brazo en que supuestamente han recibido la vacuna contra el COVID-19. Algunos de estos videos fueron viralizados en Twitter, y los usuarios comentan que se debe a que las vacunas contienen metales o mirochips.

Circulan en redes sociales videos que muestran cómo un imán se adhiere a la piel en lugares donde supuestamente fue aplicada la vacuna contra la COVID-19 y las publicaciones sostienen que esto demuestra que las vacunas tienen “metales pesados” y “chips rastreadores”.

Pero estas vacunas no poseen metales magnéticos en cantidades suficientes como para lograr que un imán quede adherido a la zona de punción del brazo.

Según especialistas, se necesitaría introducir un gran trozo de material magnético debajo de la piel para lograr tal imantación. Es probable que se trate de una adhesión provocada por la humedad.

En redes sociales circulan diversos videos en los que se muestra cómo un supuesto imán se adhiere a la piel de personas que dicen haber recibido la vacuna contra el coronavirus. Esto ocurriría, aparentemente, porque estas vacunas contienen metales o materiales magnéticos que atraen un imán. Pero es falso.

Los videos circulan en Facebook y llegaron en diversas ocasiones al número de WhatsApp de Chequeado (+54 9 11 3679-0690).

En uno de los videos una supuesta médica muestra cómo el imán se adhiere a la piel de una supuesta paciente, a la que llama “Mabel”, en el lugar en que esta persona habría recibido la punción y en WhatsApp se indica, junto con el video, que “son metales pesados que vienen en las vacunas”.

“Acá también hay otras zonas, che, donde hubiera…, pero bueno, el lugar que se vacunó es este y acá sí se pega el imán” (sic), explica la supuesta médica.

En YouTube, una publicación con el video -con más de 6 mil reproducciones- señala que la vacuna utilizada fue la Sputnik V, desarrollada por el Instituto Gamaleya, de la Federación Rusa, aunque en el video no se hace mención a ello.

En otro video, que parece ser en el mismo consultorio y con la misma supuesta médica, aunque en este caso con una paciente llamada “Patri”, se señala que la vacuna inoculada fue la desarrollada por el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

“Justo tenía un imán acá en el consultorio y estoy haciendo la prueba de que el imán sí se pega donde ella recibió la vacuna. Si yo lo pongo en otro lugar, el imán se cae”, apunta la supuesta especialista.

Una nota del sitio “Tierra Pura” y otro de los videos que circula con la supuesta voz del médico genetista Luis Marcelo Martínez -respecto de quien Chequeado ya ha verificado diversas desinformaciones- señalan que las vacunas “emiten algún tipo de radiación electromagnética”, que son un “dispositivo rastreador” y que contienen “nanobots”.

La desinformación circula en varios países y ya fue verificada por Newtral, en España; Full Fact y Reuters, en Inglaterra; Snopes, AFP Factual, Lead Stories y Politifact en Estados Unidos.

Las vacunas contra COVID-19 no tienen metales pesados magnéticos o material magnético en cantidad necesaria para demostrar lo que se afirma en el video

Las vacunas contra el nuevo coronavirus no poseen metales magnéticos o bien una cantidad de material suficiente para hacer lo que se indica en los videos.

Así lo demuestra la composición de las vacunas de Astrazeneca, Sputnik, Sinopharm y Pfizer -aunque esta última no está disponible en el país-, de las aprobadas en la Argentina, y de Moderna y Johnson & Johnson, aprobadas en otros países.

En algunos casos sí tienen componentes como el hidróxido de aluminio en forma de gel -como en el caso de Astrazeneca-, pero esta sustancia se usa desde hace décadas en las vacunas y es completamente inocua, explicó a Chequeado Eloísa Arana, doctora en bioquímica y biología molecular del Conicet.

“Esos adyuvantes [N. de R.: sustancias que se añaden a una vacuna para potenciar o dirigir la respuesta inmunológica] contienen a esos metales en formas químicas completamente inocuas y en una cantidad insignificante comparado con lo que tiene el atún de lata, por ejemplo. Está completamente probado que no tiene ninguna consecuencia y se usan desde hace décadas en las vacunas que les damos a los bebés”, agregó la especialista.

Además, investigadores de la Universidad de Oxford dicen que esto no es más dañino que las cantidades mínimas que se encuentran naturalmente en casi todos los alimentos y el agua potable.

“[Necesitarías] introducir un gran trozo de material magnético debajo de la piel para que la acción atraviese la piel como los videos dicen mostrar”, señaló, a su vez, Edward Hutchinson, profesor del Centro de Investigación de Virus de la Universidad de Glasgow, en Escocia, al sitio de fact-checking estadounidense Snopes.

En la misma línea, el físico Jordi Sort, quien lidera el Grupo de Materiales Inteligentes de Nanoingeniería, Nanomecánica y Nanomagnetismo de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), en España, aclaró a Newtral.es -un sitio de fact-checking español que forma parte de la red International Fact-Checking Network (IFCN), de la que también es parte Chequeado– que, para crear el efecto que se observa en los vídeos, “se necesitaría un implante debajo de la piel con una cantidad suficiente de material ‘magnético’ para que atrajera un imán”. Y las vacunas no llevan tal implante.

“No hay nada magnético en las formulaciones de las vacunas, la mayor parte de lo que se inyecta es agua extremadamente pura, además de algunas sales simples para que la inyección sea menos dolorosa y una cantidad absolutamente pequeña de vacuna”, dijo Al Edwards, profesor asociado de tecnología biomédica de la Universidad de Reading en Inglaterra, a Snopes. “La mayoría de los alimentos están hechos de moléculas similares, y comer alimentos no hace que las personas sean magnéticas”.

Es mucho más probable, por lo tanto, que los videos reflejen la adhesión del imán a la piel, en parte gracias a la humedad en la superficie de la piel y al hecho de que el imán es pequeño y liviano. Este efecto es similar a cómo se puede “pegar” una moneda en la frente o equilibrar una cuchara en la nariz.

Además, no todos los metales pesados provocan ese efecto de atracción. Solamente se atraen con imanes unos pocos elementos de la tabla periódica: cobalto, hierro o níquel, básicamente, precisó Sort a Newtral.

Al respecto, el presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Amós García Rojas, explicó a los fact-checkers españoles que no se utilizan esos metales pesados magnéticos (níquel, cobalto y hierro) para la elaboración de las vacunas.

¿Qué pasaría con un imán bajo la piel? Reuters publicó en 2011 una fotografía que muestra la fuerza de un imán que levanta la piel de alguien que tiene un objeto metálico en su interior. El Dr. Robert Brodell, coautor de un estudio que exploraba la cuestión en ese momento, describió la imagen como la piel creando una “carpa” hacia el imán. Pero ninguno de los videos muestra la piel como en ese estado.

Por último, las vacunas no inyectan chips o dispositivos rastreadores, como dice Martínez. Así lo afirma el Centro de Control de Enfermedades y Prevención (CDC) de los Estados Unidos y se ha verificado en diversas ocasiones.

Casos aislados no prueban nada

En ninguno de los casos que Chequeado identificó se dan pruebas de que la persona haya sido efectivamente vacunada.

Además, según explicó a Chequeado la doctora Daniela Hozbor, investigadora principal del Conicet, “para hacer una demostración se debería probar en una población vacunada y en otra no vacunada.

“No sabemos si hay una prótesis, no sabemos si es un imán, si es algo que pega. Para una evidencia científica deberíamos tener un grupo control y otro vacunado, y verificar la característica del imán. No es una evidencia de nada”, aseveró.

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Este chequeo es parte de la iniciativa Third Party Fact-checker de Facebook en la Argentina. En los casos de fotos y videos trabajamos con imágenes trucadas o sacadas de contexto y siempre analizamos en conjunto las imágenes junto con el texto con el que fueron presentadas.

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