Lo asesinaron en el mismo lugar donde mataron a su padre hace 12 años

Héctor Navia Penozo, de 36 años, fue muerto en un robo por delincuentes en el mismo lugar donde su padre, Siverio Cejas Navia, fue asesinado en 2008 durante un asalto.

El 9 de enero de 2008, Siverio Cejas Navia, de 49 años, fue asesinado por un delincuente que había entrado a robar al almacén y verdulería que tenía junto a su familia en su casa del partido bonaerense de Merlo.

En esa oportunidad, un ladrón armado ingresó al negocio ubicado en la calle Rodolfo Diesel al 200, en la localidad de Libertad, y amenazó a una hija y a un sobrino del hombre para que le entregaran el dinero. En ese momento, ambos se abalanzaron sobre el delincuente y se produjo un forcejeo del que también participó el dueño del local, que finalmente recibió varios disparos en el pecho y murió cuando era trasladado a un hospital.

Doce años después de ese trágico asalto, Héctor Navia Penozo, uno de sus hijos, fue asesinado a sus 36 años frente a su hermano en la puerta de esa misma casa por dos motochorros cuando se resistieron a que les robaran el auto, según informaron fuentes policiales a la agencia Télam.

El violento episodio ocurrió el sábado pasado cerca de las 22 horas cuando Héctor Navia, que trabajaba como colocador de pisos, salió de su casa junto a su hermano y se disponían a subir a su auto, un Peugeot 207 color negro. Héctor entró del lado del acompañante y mientras su hermano Rolando se disponía a ingresar del lado del conductor fueron sorprendidos por dos asaltantes armados que los amenazaron para que entregaran sus pertenencias y el vehículo.

Según relató Rolando este martes en declaraciones al canal Crónica TV, uno de los ladrones le exigió “la llave del auto, la billetera y el celular” y, cuando se disponía a entregárselos, su hermano bajó del auto, quiso reaccionar “y no ve al otro que le pega dos o tres tiros”. “Cuando escucho un tiro, ya empezamos a forcejear todos, me pegan un tiro a mí y me caigo”, relató el hombre.

Su hermano cayó gravemente herido en el asfalto y fue trasladado de urgencia al hospital Eva Perón de Merlo, donde ingresó ya muerto como consecuencia de dos heridas de arma de fuego en el pecho y en el flanco izquierdo. Rolando también fue llevado con un disparo en la pantorrilla al Sanatorio del Oeste de Ituzaingó, donde se comprobó que no había riesgo de vida.

“Me entero en el hospital que fallece... yo constantemente preguntaba si mi hermano estaba bien”, señaló Rolando. Y agregó: “Me dejó dos nenas, dos sobrinitas que están destrozadas, una de 12 años y otra de 7”. “Mi mamá está destrozada, ya enterró a mi viejo, ahora enterró a un hijo, imaginate lo que está sufriendo”, dijo Rolando. “Yo también los vi a los dos fallecer, yo llegué de trabajar ese día y estaba presente cuando falleció mi viejo”, añadió el hombre que reclamó “justicia, que encuentren a los asesinos y que no quede impune otro caso más”.

“Le arrebataron la vida, así como si nada a un pibe bueno, laburador, padre de dos nenas. ¿Hasta cuándo vamos a bancar todo esto?”, dice un comunicado que fue compartido por amigos y familiares de los Navia. “Ya es la segunda vez que le arrebatan a esta familia. La inseguridad los destrozó de manera cruel, sin piedad. ¿Quién les devuelve la sonrisa?”.

En la puerta de la casa de los hermanos Navia, los efectivos de la Comisaría 4° de Libertad y los peritos de la Policía Científica que analizaron la escena recogieron seis vainas servidas de calibre 9 milímetros en la vía pública, donde quedó el auto con un orificio en el vidrio y otro en el parante de la puerta trasera derecha. Los expertos también recolectaron 8 rastros papilares y fragmentos de un proyectil.

La investigación del asalto y el asesinato de Héctor quedó en manos de la fiscal Valeria Courtade, a cargo de la UFI Nº 3 de Morón, quien ordenó el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona para rastrear a los delincuentes y dispuso que intervengan en las diligencias del caso los detectives de la DDI de esa jurisdicción.

El mismo día que Héctor Navia fue asesinado, también murió en asalto Alejandro Marcelo Reynaga, de 29 años, que recibió un balazo en la cabeza de tres delincuentes que quisieron robarle el celular, también en Merlo. En este caso, la víctima estaba en la vereda en la calle Alpatacal al 1400, junto a su cuñado, Oscar, cuando tres ladrones descendieron de un auto Volkswagen Cross Fox oscuro -un cuarto se quedó a bordo- y les sacaron sus teléfonos celulares.

Según el relato de Oscar, no se resistieron al robo. Sin embargo, antes de huir, los delincuentes dispararon y uno de los balazos impactó en el rostro de Reynaga y le provocó la muerte en el acto. “Lo mataron por matar, no me dio tiempo de abrir la puerta de mi casa que lo agarraron del brazo y lo ejecutaron así, de una, sin que resista el asalto”, dijo el cuñado, quien contó además que los asaltantes dispararon “al menos otras cinco veces” mientras se alejaban del lugar.

El lunes por la noche, Franco Santiago Gasso, de 21 años, fue detenido mientras cenaba junto a dos mujeres jóvenes en una parrilla ubicada en el límite de las ciudades bonaerenses de Ituzaingó y Castelar, acusado del crimen de Reynaga y Jeremías Montenuevo, asesinado a principios de agosto. La Justicia investiga ahora si Gasso integra una banda delictiva que operaba en Merlo y alrededores.

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