Los "Bautismos en el mar" vivieron otra jornada de fiesta

Diez nuevos participantes experimentaron la natación en aguas abiertas, que cada fin de semana llevan adelante el grupo "Nademos Juntos – Domadores del Marqués" en la costanera local.

Los domingos ya no solo son de fútbol o misa, porque ya se “instituyó” otro ritual en la costanera local, cuando se encuentran viejos conocidos y nuevos valientes para dar forma a otra jornada de bautismos en el mar, que organizan la agrupación “Nademos Juntos – Domadores del Marqués”, con el solo propósito de acercar el mar a la comunidad.

Sin diezmo de por medio, y en una verdadera comunión, donde todos se sienten “hermanos” del otro en el mar, los más avezados nadadores en aguas abiertas animan a quienes en pleno otoño disfrutan del entorno que rodea a la capital petrolera.

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“En total éramos 23, de los cuales ocho eran nuevos. El recorrido siempre es el mismo ‘tocar’ el Minga (embarcación amarilla anclada frente al puerto). Y ahora le sumamos el ‘pontón’, que es una plataforma que estuvo durante todo el verano. Que es una balsita que la pone el Club Náutico Comandante Espora. Quienes nadamos, subimos ahí, descansan los nuevos y cuando ya se recuperan, pegamos la vuelta”, comentó Claudia a El Patagónico.

Lo importante, que destacó la integrante de “Nademos”, es que se le respeta el ritmo a cada uno de los participantes. Y se los acompaña en el proceso, para que la experiencia sea realmente de goce.

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“A veces, la adrenalina, los nervios o la ansiedad les juega en contra. Pero los vamos acompañando a cada uno y somos respetuosos de ello. Alguno cada tanto se siente mal porque piensan que nos demoran, pero nada más alejado de ello. Siempre decimos lo mismo ‘el domingo son de bautismos, son de ustedes. Si queremos entrenar o hacer travesías la hacemos otros días’”, recalcó Claudia que guía a otros, cada fin de semana, como un verdadero apostolado.

Cada “procesión” es resguardada con un grupo de apoyo, así en el agua como en la tierra.

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El final, los reúne en torno a una mesa simbólica en costa, donde algunos llevan algo para compartir a modo de ofrenda por aquellos que en forma desinteresada (y sin lucro) se brindan al prójimo.

Entonces sí, la procesión va por dentro hasta volver a encontrarse el próximo fin de semana.

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