Los juegos simples relanzan tu creatividad

Jugar con una pelota para intentar desestresarse puede generar pensamientos más claros y creativos según nuevas investigaciones.

Todos tuvimos en nuestra mano alguna vez una pelota para aliviar el estrés. Lo que hasta ahora no se sabía es que ese gesto también podría generar pensamientos más claros o creativos. Así lo confirma Sue Shellenbarger en su reportaje del New York Times.

Ciertas clases de movimientos de la mano tienen un impacto en la función cognitiva, al mejorar la concentración o desatar pensamientos nuevos o un aprendizaje más rápido, según varios estudios recientes que cita la periodista.

Investigadores de la Escuela Politécnica de Ingeniería de la Universidad de Nueva York (NYU) exploran la forma en que juguetear con pequeños aparatos podría generar algunos de esos beneficios.

La exploración brinda pistas sobre cómo las personas que se sienten inquietas o confinadas por su trabajo frente al ordenador podrían encontrar la estimulación física y la descarga de estrés que necesitan al exhibir un comportamiento por el que hubieran sido regañados en la escuela primaria: jugar.

Según Shellenbarger, estudiosos de NYU analizan la forma en que 40 trabajadores usan varios objetos, desde juguetes infantiles para morder hasta lápices, como una ayuda para concentrarse, calmar la ansiedad y generar pensamientos creativos, dice Michael Karlesky, un candidato doctoral en la escuela de ingeniería.

El desarrollador de software Andrew Jarratt juega con un una rueda magnética cuando necesita resolver problemas de programación. Da vueltas el aparato angosto, una pista con forma de U, a uno y otro lado, apelando a la fuerza centrífuga para hacer que la rueda gire rápidamente a lo largo de la pista. Mirar la rueda aleja su mente de las frustraciones. “Brinda la claridad mental que necesito para resolver problemas creativos”, dice Jarratt, quien vive en Chicago.

Mitchel Diemer, un pastor del estado de Kansas que también participa en el estudio, afirma que juguetear con un lapicero “mantiene funcionando los engranajes” de su mente. “Si sigo moviendo mi mano, tiendo a concentrarme más”, observa.

El estudio de NYU se basa en un ámbito de investigación en desarrollo llamado “cognición personificada”, o la forma en que el movimiento físico y el medio ambiente podrían darle forma al funcionamiento cognitivo.

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