"La llegada de estas películas fue un cambio muy importante en la paleontología, porque trajo la atención de un público que no estaba muy al tanto del tema, y fueron un puntapié muy importante para la ciencia paleontológica", afirmó Luna, quien lleva 38 años inmerso en este campo. Su labor, fundamentalmente técnica, abarca desde la búsqueda y extracción de fósiles en el campo hasta la meticulosa preparación en laboratorio.
En el programa Radio C, por Petroleros Jerárquicos Radio (106.1) y Youtube @sudestadacines, Luna comentó que "la parte técnica es en la que los fósiles deben ser manipulados para dejarlos listos para después ser estudiados, interpretados y conocer qué tipo de animales eran, si ya se conocían o son animales nuevos", destacando la importancia de este trabajo previo a la investigación teórica que permite descifrar la historia de estas criaturas.
La pregunta sobre la posibilidad de tener un museo similar al de Trelew en Comodoro genera un suspiro de anhelo. "Sería importante, sería justo también que hubiera un museo así. Muchos de los vestigios de estos animales son de acá de la zona". La Patagonia, con su misticismo y aventura, atrae a turistas de todo el mundo, y los dinosaurios son un "condimento ideal" para esa experiencia, lo que un museo local potenciaría enormemente.
Por otro lado, el técnico aclaró que existe una legislación nacional y provincial (Ley 11 en Chubut) que declara a los fósiles como patrimonio provincial y nacional. Esta normativa, vigente desde los años 90, ha restringido la salida indiscriminada de fósiles, algo común en expediciones del siglo XX que llevaron muchos ejemplares de Chubut a museos de otras partes del mundo, especialmente Estados Unidos. "Hoy en día, eso está más restringido. Si alguien quiere trabajar acá en Chubut, lo puede hacer, pero con los permisos que la autoridad de la provincia les exige, para que ese material, una vez estudiado, vuelva a la provincia", detalló.
Los hallazgos del Laboratorio de Paleontología de la UNPSJB, por su parte, se conservan íntegramente en la universidad, en depósitos y talleres especializados. "Todo lo que nosotros encontramos desde la Universidad de Comodoro queda en nuestra universidad", aseguró Luna. Estos materiales son ingresados a una colección oficial con un número de registro y están a disposición de investigadores de todo el mundo que frecuentemente visitan las instalaciones.
DESMITIFICANDO EL "PARQUE JURÁSICO": NO HAY DINOSAURIOS VIVOS... O ¿SÍ?
Una de las preguntas recurrentes, alimentada por la ficción, es la posibilidad de revivir a los dinosaurios a través de la genética. "La idea es muy buena, pero en la práctica no es viable", desmientió rotundamente Luna. La materia orgánica no se preserva en los huesos fósiles, que se petrifican y se convierten en minerales. Sin embargo, aclara que la paleohistología, una rama reciente, permite estudiar el tejido óseo fosilizado para revelar información sobre el crecimiento o patologías del animal.
Sobre la existencia de criaturas prehistóricas vivas, como el Monstruo del Lago Ness o el Nahuelito, Luna fue categórico: "En el registro fósil no hay ningún tipo de evidencia de fósiles desde la extinción de los dinosaurios hasta la actualidad".
No obstante, el concepto de "dinosaurios vivos" tiene un giro sorprendente. "Cuando Susana Giménez preguntó si había dinosaurios vivos, en cierta forma tenía razón. Los que tenemos vivos son los dinosaurios que son las aves", reveló Luna. Las aves modernas son consideradas descendientes directas de un grupo de dinosaurios carnívoros terópodos. "Todas las aves descienden de un grupo de terópodos que eran dinosaurios carnívoros, de pequeño tamaño, de dos patas, que se han encontrado también con plumas", explicó, dando un nuevo significado a la presencia de estas criaturas en nuestro día a día.
EL HALLAZGO DE UNA VIDA: EL "SARMIENTOSAURUS"
En 38 años de trabajo, el hallazgo más increíble para Marcelo Luna fue el de un cráneo de un dinosaurio herbívoro de cuello largo, similar a un Brontosaurio. "Encontramos el cráneo en un estado de conservación espectacular, perfecto", narró con emoción. Lo que en campo parecía un hallazgo menor, al ser preparado en laboratorio, reveló un cráneo completo y extraordinariamente conservado.
Este descubrimiento, liderado por el Dr. Rubén Martínez, pionero en el grupo de investigación de la UNPSJB, concluyó que se trataba de un nuevo dinosaurio para la ciencia. Fue bautizado como Sarmientosaurus musaquioi, en homenaje al Dr. Eduardo Musaquio, un reconocido profesor de la universidad fallecido en el accidente de Sol en 2010. "Ese cráneo, sin duda, es el hallazgo más importante del laboratorio", concluyó Luna, destacando la importancia de un descubrimiento que no solo enriquece el conocimiento científico, sino que también honra la memoria de un colega. El hallazgo se realizó en la zona de Buen Pasto, al norte de Sarmiento, un yacimiento que ha sido fuente de múltiples exploraciones.