Municipales cortaron ruta, desafiaron a la Gendarmería y por poco no los reprimen

Otro día de extrema tensión social se vivió ayer en los accesos norte y sur de la ciudad del Gorosito cuando un reducido grupo de trabajadores municipales que volvieron a la ruta reclamando el demorado pago de sus salarios de julio se arriesgaron a ser reprimidos por tropas de la Gendarmería. En principio vieron frustrado su intento de cortar el acceso norte, pero luego concretaron esa medida de fuerza en el acceso sur.

Caleta Olivia (agencia)
Los trabajadores de planta permanente, tanto hombres y mujeres que no superaban los 40 años, acudieron alrededor de las 10 al acceso norte (Ruta 3) que habían cortado durante tres días consecutivos la semana pasada.
Sin embargo, esta vez no pudieron concretar nuevamente allí ese objetivo porque se encontraron con un centenar de gendarmes de élite pertenecientes al Grupo Móvil 4, con asiento en la localidad pampeana de General Acha.
Los efectivos ya disponían de expresas órdenes del juzgado federal de esta misma ciudad, a cargo de Marta Yáñez, para desalojar a los manifestantes. Ante esta situación y tras deliberar por algunos minutos, decidieron retirarse de ese lugar y dirigirse hacia el acceso sur y plantaron piquete en un sitio estratégico, frente al Parque Industrial, a sabiendas que de esta manera imposibilitaban que el tránsito pesado pudiera ser desviado por la Ruta 12 dado que la misma está bloqueada a la altura del barrio 17 de Octubre debido a obras de construcción de la Avenida de Circunvalación.
Esto incluso motivó que la empresa que presta el servicio de transporte urbano de pasajeros, Maxia SRL, tuviera que suspender los recorridos de sus colectivos porque los mismos no podían salir o llegar a su base operativa.
Además, los municipales especularon con la demora en las tramitaciones de una nueva orden judicial para otro sector de la Ruta 3, luego de que la Policía provincial formalizara otro acta de constatación.

FUERTES DISCUSIONES
Poco después del mediodía, la tensión fue en aumento por la indignación de camioneros y por el desplazamiento hacia ese lugar de los gendarmes. Además, se produjo un incidente con el chofer de un camión cisterna que transportaba combustible, al que los manifestantes le impidieron retroceder como otros por orden de las fuerzas de seguridad, entendiendo que con ello se dejaba libre el sitio del piquete para dar paso a la represión.
Antes un oficial de Gendarmería, el subalférez Leandro Buffet, les comunicó que por directivas de la justicia debían dejar un carril libre, sin que ello limitara su derecho de protesta.
Por su parte el delegado del sector Rentas, José Avellaneda, le dijo que si los reprimían, responsabilizaba a los gobiernos nacional, provincial y municipal por las consecuencias.
Al mismo tiempo le solicitó a Buffet que así como solicitaba instrucciones a la justicia, bien podría pedirle a la misma que se ocupara de citar a funcionarios políticos responsables de cumplir con sus obligaciones, es decir pagar sueldos en tiempo y forma.
Por si esto fuera poco, cuando se produjo el incidente con el camionero irrumpió una obrera del área Espacios Verdes, Andrea Muñoz, quien sollozando y a los gritos le dijo al comisario inspector Miguel Coronel, segundo jefe de la Unidad Regional Zona Norte, que ella era sostén de seis hijos y que era inhumano no poder cobrar su salario para alimentarlos y afrontar los gastos esenciales de un hogar.

AL LIMITE
A unos 100 metros de distancia permanecían apostados con sus equipos antimotines los efectivos de la Gendarmería aguardando nuevas directivas.
Afortunadamente no tuvieron que proceder al desalojo compulsivo ya que a las 14 hubo otra asamblea de los municipales en la cual decidieron liberar la ruta al tránsito pesado, aunque es probable que hoy retornen a la ruta en un sito que se decidirá a último momento.

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