Murió José Raúl Guichapani, parte de la historia grande del box local

Tenía 59 años y llegó a liderar el ránking nacional de los medianos. Protagonizó 14 combates profesionales y se retiró en 1991. Estuvo a un paso de pelear por un título en Europa.

El boxeo de Comodoro Rivadavia perdió a uno de sus representantes a nivel nacional. José Raúl Guichapani falleció en su hogar en la madrugada de este miércoles y dejó un gran vacío entre quienes lo conocían desde siempre, en lo personal y en lo deportivo.

Vicente Arisnabarreta, promotor boxístico local de dilatada trayectoria, lo recuerda de la mejor manera desde ambos aspectos. “Siempre dicen que cuando mueren todos son buenos, pero este era bueno en serio, tranquilo, muy respetuoso, excelente ser humano. Como boxeador era fuerte, tenía un derechazo tremendo, era medio lento pero fuerte, aguantaba los golpes y pegaba”, le comentó a El Patagónico.

Guichapani, nacido el 14 de julio de 1961, tenía 59 años y era empleado municipal. Peleó en el campo rentado entre fines de los 80 y principios de los 90, con un récord de 7 victorias (dos por KO), 1 derrota y 6 empates.

Debutó el 23 de diciembre de 1988, con un triunfo por puntos sobre el trelewense Argentino Daniel Soria, y su última pelea fue con derrota –la única– en las tarjetas, el 22 de marzo de 1991, frente a Cirilo Ramón Figueredo, de Tigre.

Colgó los guantes luego de un frustrado viaje al exterior. “Llegó a estar primero en el ránking de los livianos, y estuvo a punto de irse a Europa. Estaba todo listo para viajar, pero cuando lo pesaron estaba en 63 kilos y no podía bajar. El peleaba en 61. Después fue imposible y por eso no pudo ir a pelear a Europa por un título. Ahí ya no quiso boxear más”, evocó el promotor.

Guichapani se desempeñaba desde hace muchos años en el área de Tránsito de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia. Siempre estuvo ligado al municipio desde lo laboral, ya que en sus comienzos trabajaba en el gimnasio municipal 1, cuando aún era boxeador.

De aquellos años surge una anécdota que lo pinta de cuerpo y alma, y que tiene que ver con el amor por lo que uno hace. “Empezó trabajando en el gimnasio municipal 1. Ahí, él armaba el ring a la mañana y a la noche peleaba”, rememoró el “Vasco” Arisnabarreta.

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