Tanto en las culturas paganas como en el cristianismo primitivo era el símbolo de la fertilidad, y en parte representaba el inicio de un ciclo. Se regalaban huevos como símbolos de prosperidad y fertilidad.
La costumbre también es común entre los miembros de la Iglesia ortodoxa siria, la Iglesia maronita siria y la Iglesia apostólica armenia.
La tradición de los huevos de Pascua está muy arraigada en este día y su origen está en que entre los siglos IX y XVIII se prohibía comer huevos durante la Cuaresma.
Por ello, los ciudadanos los cocían y los preparaban para poder celebrar comiéndolos al final de la Semana Santa, cuando la prohibición religiosa decaía.